Mujer y carcel

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Mujeres tras las rejas, abandonadas
Alejandro Suverza El Universal Miércoles 28 de septiembre de 2005 Nueve de cada 10 reclusas que permanecen en las cárceles mexicanas no reciben visita conyugal. Sus esposos o novios las abandonaron en la cárcel y ni siquiera accedieron a realizar los trámites para compartir la intimidad La primera y última vez que salió de la visita íntima del ReclusorioVaronil Oriente, le ordenaron bajarse la pantaleta y hacer 15 sentadillas. Las custodias la miraron atentas con la idea de que en algún momento expulsaría un paquete con mariguana o cocaína, pero lo único que lograron fue sacarle la rabia, las ganas de llorar y de no volver a poner un pie en ese penal. Había sido su única opción para lograr una relación sexual que ansiaba y regresó a su celda delFemenil Oriente decepcionada. Esa noche pensó en su esposo, Armando, que desde hacia un año, nueve meses y siete días no había vuelto a visitarla. Después se desengañó: "Si no ha venido a visitarme, mucho menos vendrá para hacerme el amor". La visita conyugal o la íntima, como le llaman en los penales quedaba entonces en la lejanía, en algo inalcanzable. Las imágenes de aquel reo que sólo conocía porcartas y el cuarto de revisión con sus 15 sentadillas intimidatorias se le quedaron para siempre. Casi 10 años sin recibir visita conyugal. Esther lo dice fácil. Las cifras la respaldan. Nueve de cada 10 internas que permanecen en las cárceles mexicanas no reciben visita conyugal. Sus esposos, cónyuges y novios las abandonaron y ni siquiera accedieron a realizar los trámites necesarios paracompartir la intimidad. Datos de un estudio encargado por el Instituto Nacional de la Mujer y que la investigadora de la Dirección General de Readaptación Social del Distrito Federal, Marcela Briseño, llevó a cabo en penales de Morelos, Jalisco, Sinaloa y Chiapas, aseguran que sólo el 11 por ciento de las 9 mil 853 reclusas que hay en el país reciben visita conyugal. Ante esta situación sólo les quedandos opciones: asistir a la visita conyugal con un interno de otro reclusorio, o sumirse en sí mismas, en sus hijos y en su familia. En el primer caso, conocen a los presos en eventos o fiestas que organizan entre reclusorios o por carta. Si es una fiesta la conexión es directa, pero muchas veces los reos piden a las reclusas que visitan a sus parejas que les presenten a una amiga o que le diga quela vio cuando vino a un evento y que le gustó, que si le puede mandar una carta. En algunos escritos, obtenidos por este diario, intentan enamorarlas, les dicen que no pueden vivir sin ellas, que sólo ansiaban volverlas a mirar y de paso les piden de favor que les presenten una amiga a su compañero de celda que "está muy sólo desde hace tiempo". Pero muchas prefieren no tener visita conyugal conuna persona que está en las mismas condiciones que ellas. Diana, una interna que lleva tres años en el penal de Santa Marta Acatitla, dice que simplemente no le gustaría una visita íntima en un reclusorio. "No me quiero encontrar quién sabe con quién. Qué tal que es un hombre que lleva mucho tiempo en la cárcel; ¿qué es lo primero que va a querer?, pues tener relaciones. Y pues no, las cosas sonlentas. Qué tal si él quiere y tú no accedes, y entonces comienza a golpearte. Aquí les ha pasado a muchas". Desde que la aprehendieron, su esposo había ido dos veces sólo para regañarla. Trató de convencerlo para que hicieran los trámites de la visita conyugal. "Es como si no quisieran que tuviéramos relaciones porque piden muchos requisitos: testigos, cartas de concubinato, estudios de sangre quetardan en entregarte hasta tres

meses, si no los pierden. Somos adultos, no tienen por qué pedir tantas cosas". Herminia, una mujer que lleva más de 15 años en Santa Marta Acatitla, dice que su pareja nunca más volvió a verla. Ni siquiera cuando ingresó. "Ahora soy lesbiana. Tampoco puedo echarle la culpa a alguien, pero de alguna manera te orillan. Por ejemplo, yo perdí las esperanzas...
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