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El abuelo y su nieto

Había una vez un pobre muy viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas. Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aun algunas veces escapar la baba. La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, por último, le dejaron en un rincón de un cuarto, donde lellevaban su escasa comida en un plato viejo de barro. El anciano lloraba con frecuencia y miraba con tristeza hacia la mesa. Un día se cayó al suelo, y se le rompió la escudilla que apenas podía sostener en sus temblorosas manos. Su nuera le llenó de improperios a que no se atrevió a responder, y bajó la cabeza suspirando. Compráronle por un cuarto una tarterilla de madera, en la que se le dio decomer de allí en adelante. Algunos días después, su hijo y su nuera vieron a su niño, que tenía algunos años, muy ocupado en reunir algunos pedazos de madera que había en el suelo. ¿Qué haces? preguntó su padre. Una tartera, contestó, para dar de comer a papá y a mamá cuando sean viejos. El marido y la mujer se miraron por un momento sin decirse una palabra. Después se echaron a llorar, volvieron aponer al abuelo a la mesa; y comió siempre con ellos, siendo tratado con la mayor amabilidad.
Autor : Grimm

El diablo y su abuela

Hubo una gran guerra para la cual el Rey había reclutado muchas tropas. Pero como les pagaba muy poco, no podían vivir de ella, y tres hombres se concentraron para desertar. Dijo el uno a los otros: Si nos cogen, nos ahorcarán. ¿Cómo lo haremos? Respondió elsegundo: ¿Ven aquel gran campo de trigo? Si nos ocultamos en él, nadie nos encontrará. El ejército no puede entrar allí, y mañana se marcha. Metiéronse, pues, en el trigo; pero la tropa no se marchó, contra lo previsto, sino que continuó acampada por aquellos alrededores. Los desertores permanecieron ocultos durante dos días con sus noches; pero, al cabo, sintiéronse a punto de morir de hambre. Y sisalían, su muerte era segura. Dijéronse entonces. ¡De qué nos ha servido desertar, si también habremos de morir aquí miserablemente! En esto llegó, volando por los aires y escupiendo fuego, un dragón que se posó junto a ellos y les preguntó por qué se habían ocultado allí. Respondiéronle ellos: Somos soldados, y hemos desertado por lo escaso de la paga. Pero si continuamos aquí, moriremos dehambre; y si salimos, nos ahorcarán. Si están dispuestos a servirme por espacio de siete años -dijo el dragón-, los conduciré a través del ejército de manera que no sean vistos por nadie. No tenemos otra alternativa. Fuerza será que aceptemos ­respondieron; y entonces el dragón los cogió con sus garras y, elevándolos en el aire, por encima del ejército, fue a depositarlos en el suelo, a gran distancia.Pero aquel dragón era el diablo en persona. Dioles un latiguillo y les dijo: Háganlo restallar, y caerá tanto dinero como pidan. Podrán vivir como grandes señores, sostener caballos e ir en coche. Pero cuando hayan pasado los siete años, serán míos. Y, sacando un libro y abriéndolo, los obligó a firmar en él. De todos modos -les dijo-, antes les plantearé un acertijo, y si son capaces dedescifrarlo, quedarán libres, y ya ningún poder tendré sobre ustedes. El dragón se alejó volando, y ellos, haciendo restallar el látigo, enseguida tuvieron dinero en abundancia. Encargaron lujosos vestidos y se fueron a correr mundo. En todas partes vivían en buena paz y alegría, tenían caballos y coches, comían y bebían, pero sin hacer nunca nada malo. Pasó el tiempo rápidamente, y cuando ya los sietesaños llegaban a su fin, dos de ellos empezaron a sentirse angustiados y temerosos. El tercero, en cambio, se lo tomaba a broma, diciendo: No teman, hermanos; yo no soy tonto y adivinaré el acertijo. Salieron al campo y sentáronse, aquellos dos, siempre tan tristes y cariacontecidos. Llegó entonces una vieja y les preguntó el motivo de su tristeza. ¡Bah! ¿Para qué contárselo? Tampoco podrá...
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