Nacion y nacionalismos desde 1870

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NACIONES Y NACIONALISMO DESDE 1780 - Eric Hobsbawm

1. INTRODUCCION

1. Utilizo el término «nacionalismo» en el sentido en que lo definió Gellner, a saber: para referirme «básicamente a un principio que afirma que la unidad política y nacional debería ser congruente». (Ernest Gellner, Nations and nationalism, p. 1. Esta definición básicamente política también la aceptan algunos otros autores,por ejemplo John Breuilly, Nationalism
and the state, p. 3.) Yo añadiría que este principio también da a entender que el deber político de los ruritanos (Ruritania es un país imaginario, situado en la Europa central, donde transcurre la acción de las novelas El prisionero de Zenda y Ruperto de Hentzau, de Anthony Hope. (TV. del t)) para con la organización política que engloba y representa a lanación ruritana se impone a todas las demás obligaciones públicas, y en los casos extremos (tales como las guerras) a todas las otras obligaciones, del tipo que sean. Esto distingue el nacionalismo moderno de otras formas menos exigentes de identificación nacional o de grupo que también encontraremos.
2. Al igual que la mayoría de los estudiosos serios, no considero la «nación» como una entidadsocial primaria ni invariable. Pertenece exclusivamente a un período concreto y reciente desde el punto de vista histórico. Es una entidad social sólo en la medida en que se refiere a cierta clase de estado territorial moderno, el «estado-nación», y de nada sirve hablar de nación y de nacionalidad excepto en la medida en que ambas se refieren a él. Por otra parte, al igual que Gellner, yorecalcaría el elemento de artefacto, invención e ingeniería social que interviene en la construcción de naciones. «Las naciones como medio natural, otorgado por Dios, de clasificara los hombres, como inherente... destino político, son un mito; el nacionalismo, que a veces toma culturas que ya existen y las transforma en naciones, a veces las inventa, y a menudo las destruye: eso es realidad». (Gellner,Nations and nationalism, pp. 48-49.) En pocas palabras, a efectos de análisis, el nacionalismo antecede a las naciones. Las naciones no construyen estados y nacionalismos, sino que ocurre al revés.
3. La «cuestión nacional», como la llamaban los marxistas de antaño, se encuentra situada en el punto de intersección de la política, la tecnología la transformación social. Las naciones existen no sólo enfunción de determinada clase de estado territorial o de la aspiración a crearlo -en términos generales, el estado ciudadano de la Revolución francesa-, sino también en el contexto de determinada etapa del desarrollo tecnológico y económico. La mayoría de los estudiosos de hoy estarán de acuerdo en quelas lenguas nacionales estándar, ya sean habladas o escritas, no pueden aparecer como tales antesde la imprenta, la alfabetización de las masas y, por ende, su escolarización. [...] Por consiguiente, las naciones y los fenómenos asociados con ellas deben analizarse en términos de las condiciones y los requisitos políticos, técnicos, administrativos, económicos y de otro tipo.
4. Por este motivo son, a mi modo de ver, fenómenos duales, construidos esencialmente desde arriba, pero que nopueden entenderse a me nos que se analicen también desde abajo, esto es, en términos de los su puestos, las esperanzas, las necesidades, los anhelos y los intereses de las personas normales y corrientes, que no son necesariamente nacionales y menos todavía nacionalistas. Si he de hacer una crítica importante a la obra de Gellner, es que su perspectiva preferida, la modernización des-de arriba, hacedifícil prestar la debida atención a la visión desde abajo.
Esa visión desde abajo, es decir, la nación tal como la ven, no los gobiernos y los portavoces y activistas de movimientos nacionalistas (o no nacionalistas), sino las personas normales y corrientes que son objeto delos actos y la propaganda de aquéllos, es dificilísima de descubrir. Por suerte, los historiadores sociales han aprendido...
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