Narrativa de la nueva onda: armando vega gil

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 9 (2175 palabras )
  • Descarga(s) : 4
  • Publicado : 13 de abril de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Narrativa de la nueva onda: Armando Vega Gil

Conocí a Armando Vega Gil hace algún tiempo ya. Publicaba en una revista que todavía se llama “La mosca en la pared”. Ahí escribía una o dos páginas por mes en una sección que llevaba por título “Diario íntimo de un guacarroquer”. Debo decir que en aquel momento solo lo leía ocasionalmente y de hecho, terminé abandonándolo poco después.Recuerdo que la impresión más grande fue la que me dejó su escritura, su estilo. Se trataba de un estilo sobrecargado, un tratamiento barroco de las palabras hecho con imágenes decadentes y musicales. Había ahí un tono en el sentido en que lo entiende Piglia: “...encontrar el tono de un relato. Narrar es narrar en un ritmo, en una respiración del lenguaje: cuando uno tiene esa música la anécdotafunciona sola, se trasforma, se ramifica”. Era el estilo de un escritor que lograba hacer correr pensamiento y lenguaje armónicamente, lograba hacerlos fluir en una “respiración del lenguaje”. Mas su marca estaba en el uso particular que del lenguaje ordinario hacía, del caló plagado de malas palabras y referencias sexuales, aberraciones morales dirían algunos. Ese lenguaje era la parte más visible desu escritura, pero al mismo tiempo había un distanciamiento de esa forma. No se trataba de retratar “fielmente” el habla, sino de hacer una serie de malabares con ella valiéndose de distintos recursos narrativos: onomatopeyas, paronomasias y palabras maleta eran frecuentes. Quisiera citar un fragmento donde se aprecien estos elementos.

Y...y... ¡me lleva la chingada!, había once meoneshaciendo cola en el wc, y yo: ¡a ver ábranse a la verga que esta cabrona está a punto de vomitar! ¡Toc, toc, toc!, le conecte unos pinches toquezotes a la puerta y un pendejo me contestaba con voz de puñal del otro lado de la puerta: está ocupado. ¡Ocupada va a estar tu pinche madre si no abres! ¡Ora, toc toc, toc, es una emergencia! Y del otro lado: ash, que genio, ¡sha voy! Y sin mucha paciencia,Toña trazó otra arcada vomitosa con una nueva onomatopeya, por suerte seca aún: ¡groack! ¡Toc toc toc toctoctoc TOC TOC TOC T/ Por fin se abrió la puerta dejando salir una nube densa en la que semezclaba de modo magistral el dejo petatero de la mota con el fuetazo picosito de la mierda: ¡ash, no lo dejan a uno cagar a gusto!, dijo aguantando la respiración el compañero de la minorías oprimidasputarracas, y de un empujón arrempujé a Tonina al guater; pero, ¡oh, sorprais!, en la taza había, a modo de flotador, un gordo tronco con relleno caguetoso, y pus ni modo, Toña se estaba volteando de tripas pa juera, alcanzando a vaciar algo de sus jugos gástricos con ron y cachos de cigarro...

Otro rasgo de sus narraciones es la atmósfera agónica que envuelve la narración. Los personajesestán inmersos en esa atmósfera terminal; el horror del presente es eterno. El siguiente fragmento es la descripción de un espacio físico (alguna vecindad del centro de la ciudad) que también agoniza. La ciudad es un personaje más de sus relatos.

Por el lado norte, la vecindad era un encimero miserable de recamaras del siglo XIX con techos altos y rentas congeladas (unas familias todavíapagaban setenta y cinco centavos al mes, y las cabronas luego se retrasaban en sus pagos, ¡que cagado!). Por el ala sur, que ahora escalábamos sudando a chorros la Cosa y yo, se encaramaba un apretujamiento de depas construidos en 1940 por un arquitecto bizco y tranza. Estos panales median la mitad de altura que los de enfrente, claustrofóbicos hasta su madre, estilo casita Geo de interés socialneonazi, elevados sobre una barranca de ventanales rotos que terminaba en un patiecito lleno de varillas, ladrillos y montecitos de cemento Tolteca endurecido por las lluvias y que jamás usaría ningún móndrigo albañil para resanar ninguna chingada pared: la puta dueña del edificio estaba esperando un ojete sismo trepanatorio de ocho grados que tumbara de una vez por todas el edificio maldito (y lo...
tracking img