Neopositivismo

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(Voz extraída del Diccionario Espasa de Filosofía)

KANT, IMMANUEL Aunque, como escribió Heine en 1835, Kant “no tuvo ni vida ni historia”, pues toda su existencia estuvo dedicada al pensamiento, comenzaremos por ofrecer algunos apuntes biográficos de un hombre que, salvo unos pocos años en los que trabajó como preceptor, jamás salió de su ciudad natal: Königsberg, entonces de la Prusiaoriental y actualmente rusa (conocida como Kaliningrado). Kant nació en 1724 en el seno de una familia humilde en la que la madre inculcó siempre, hasta su muerte en 1737, los valores del pietismo, una religión, fundada por el alsaciano P. J. Spencer, que planteó la ruptura radical con la Iglesia luterana, llamó a la experiencia religiosa individual y predicó la piedad, las buenas acciones, latolerancia, así como una moral rigorista. A los ocho años Kant ingresa en el Collegium Fridericianum, dirigido por Franz Albert Schultz, director del colegio y la figura más importante del pietismo. El severo ambiente familiar y el profundo sentido del deber inculcado en su educación dejaron en él huellas decisivas. A los dieciséis años, ingresó en la Universidad Albertina de Königsberg para estudiarteología, unos estudios que pronto abandonó en favor de la filosofía y la ciencia. Hay que tener en cuenta que son años en los que Kant recibe una poderosa influencia de Martin Knutzen, wolffiano de ideas renovadoras y conocedor, además, de la física newtoniana. Decidió prepararse, pues, para la vida académica y, con el fin de procurarse medios, se hizo preceptor. Entró así en contacto con muchasfamilias nobles de los alrededores de Königsberg. A los treinta años, inició su carrera docente, la Privatdozentur, con lecciones de geografía física y psicología. Pronto fue reconocido por la agudeza de espíritu, así como por la profundidad y amplitud de su saber. Schiller, que fue durante varios años alumno suyo, escribió que “su frente, hecha para pensar, era la sede de un gozo y una alegríaindestructibles; los discursos más pletóricos fluían de sus labios, la broma, el humorismo y el ingenio estaban en todo momento a su disposición, y sus lecciones, además de enseñar, cautivaban y entretenían. Con el mismo espíritu con que examinaba las doctrinas de Leibniz, Wolff, Baumgarten y Hume y las leyes naturales de Kepler, Newton y los físicos,
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analizaba los escritos de Rousseau publicadospor aquel entonces, su Emilio y su Eloísa, al igual que cualquier descubrimiento natural de que pudiera tener noticia, para retornar siempre, una y otra vez, al libre conocimiento de la naturaleza y al valor moral del hombre. La historia del hombre, de los pueblos y de la naturaleza, la ciencia natural, la matemática, la experiencia: tales eran las fuentes con que este filósofo animaba sus leccionesy su trato: nada digno de ser conocido era indiferente para él; ninguna cábala, ninguna secta, ninguna ventaja personal, ninguna veleidad de fama ejerció jamás sobre él algún encanto comparable al del deseo de extender e iluminar la verdad”. En 1770, Kant obtiene la cátedra universitaria, que inaugura con la famosa dissertatio: De mundi sensibilis atque intelligibilis forma et principiis [De laforma y de los principios del mundo sensible e inteligible], generalmente considerada como el comienzo de la etapa crítica del pensamiento kantiano. Fueron los comienzos de una gran y originalísima actividad intelectual en muy diversos campos: teoría del conocimiento, ética, filosofía de la religión, antropología... Convertido en hombre célebre, sus admiradores iban a visitarlo desde muy distintasy distantes procedencias. Pero cuando a Federico II el Grande –el déspota ilustrado- lo sucedió en 1786 el reaccionario Federico Guillermo II, Kant fue hostigado y combatido. Algunos de sus trabajos sobre religión fueron censurados y prohibidos, lo que condujo a Kant no a retractarse, pues, para él, hubiese sido una vileza, sino a callarse, pues “en un caso como éste –anotó Kant- es un deber de...
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