Niños en el parimilitarismo

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Desde chiquito, como a los ocho años, empecé a agarrar malos pasos, a coger la calle y a robarme cosas. Me pusieron en un colegio pero permanecía más afuera que adentro; casi no estudiaba y me maltrataban, hasta cuando me fui del todo para la calle, con nueve amigos. Con ellos empecé a chupar gasolina y después bóxer. Tenía nueve años y era el más pequeño de todos. Robábamos, aunque yo casi noparticipé en eso. Dormíamos en la calle, en cajas de cartón grandes; ahí nos metíamos y pasábamos la noche como si estuviéramos en una cama. Acompañaba a los amigos para dondequiera que iban, y me ganaba para la comida, por ejemplo, cargándoles las maletas a los pasajeros de los buses que llegaban. Después me iba casi todo el día a bañarme en una represa; si tenía plata comía pan y gaseosa, y si no,pues no. No volví donde la familia porque cada vez que llegaba me daban severa muenda. Me pegaban con cables o con lo que encontraran por delante. Les cogí más miedo desde una vez que me colgaron. Yo estaba en la calle, me los encontré y me dijeron que me fuera para la casa, que no me iban a hacer nada. Llegué y, como estaba cansado, me cogió el sueño; cuando sentí era que me estaban amarrandolas manos, me colgaron de una viga y me tuvieron diez minutos. Eso fue una tortura. Cuando ya crecí —llegué a los diez años—, me fui con mi madrina y estuve con ella un año; nos fuimos para Puerto Lleras, Meta, zona cocalera y zona guerrillera. Allá aprendí a trabajar en el campo. Ella me pegaba, pero ya con razón, cuando hacía las vainas que no debía; me reprendía como cualquier señora con sushijos. En cambio, con mi mamá y mi padrastro me mamaba tres o cuatro muendas en un día. Soy de Villanueva, Casanare, y tengo 17 años. En la familia somos cinco hijos: dos mujeres y tres hombres. Cuando les sale, mi mamá trabaja como ama de casa y mi padrastro en la construcción. A mi papá no lo distingo, nunca lo conocí. Mis hermanos son todos hijos de mi padrastro, yo soy el único que no.
    Laprimera vez que vi a un grupo de paramilitares armados fue cuando estábamos con mi madrina sembrando plátano, colinos de plátano, y llegó el grupo a la casa. Yo no sabía qué hacer: si correr, quedarme quieto o esconderme. La reacción fue quedarme quieto, del miedo; siempre veía por las noticias que llegaban a una casa y mataban. Un muchacho de ellos era amigo de mi madrina; entramos en contacto y mequedaron como gustando. Miraba las armas, las cogía. En ese tiempo tenía doce años. Ellos se fueron.
    Pasó un año y me devolví para mi pueblo, donde mi familia, pero me tocaba muy duro. Trabajaba de lunes a viernes en el palmar, en las palmas de aceite, y sábado y domingo en la plaza. Casi no descansaba y no me trataban bien. Me echaban de la casa a cada rato y me empezaron a cobrar la comida:2.000 pesos diarios de alimentación. Y como no me quedaba tiempo para lavar, mi mamá me cobraba también la lavada de la ropa; pagaba 55.000 pesos quincenales y me ganaba solamente 70.000 trabajando. Casi no me quedaba nada, y me tocaba comprar mi ropa y las sábanas. Para dormir enterré cuatro palos en una pieza desocupada que había; atravesé unas tablas y puse siete costales: ahí dormía,mientras que mis hermanos sí dormían en full cama. Yo era el malo del paseo; la ropa que tenía era vieja y rota. Los domingos me iba como a la una de la mañana para el matadero a ver qué podía coger regalado por allá. Hasta cuando cumplí los catorce años: me encontré con unos manes del grupo paramilitar y les pedí que me llevaran. Al principio dijeron que sí, pero después no me querían llevar porque yoera muy pequeño; que no aguantaba con un equipo, decían. Insistí y a lo último aceptaron. Me invitaron a quedarme donde ellos dormían, que era en un putiadero, donde habían conseguido unas peladas, pero a mí me dio vaina, así que me fui para la casa y al otro día volví. Yo todavía no había estado con mujeres.
    Al llegar al otro día —quedamos de encontrarnos a las diez— ellos ya se habían ido....
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