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  • Publicado : 4 de marzo de 2011
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MiCHAEL BLAKE nació en Carolina del Norte, Estados Unidos, en 1943. Interesado en la historia militar de Estados Unidos, espe¬cialmente en la Guerra de Secesión y sus secuelas, en ella se cen¬tran la mayoría de sus libros, entre los que destacan American Civil War Calvary, Making Moclel Soldiers, Airman Mortensen, Bailando con Lobos y su continuación Holy Road. Guionista cine¬matográfico, en 1991obtuvo el Osear por el guión de Bailando con Lobos, película dirigida e interpretada por Kevin Costner.

BAILANDO CON
LOBOS

Michael Blake

EDITORES





Al final, la inspiración lo es todo.

Esto es para Exene Cervenka.

Título original: Dances withWolves
Traducción: José Manuel Pomares
Traducido de la edición de Faweett Gold Medal Books,
Ballantine Books, Nueva York, 1988
© 1988, Michael Blake
© 1991, Ediciones Grijalbo, S. A.
© RBA Editores, S. A., 1993, por esta edición
Pérez Galdós, 36 bis, 08012 Barcelona
Proyecto gráfico y diseño de la cubierta: Hans Romberg
ISBN: 84-473-0139-7
Depósito Legal: B. 12.437-1993
Impresión yencuademación:
Printer industria gráfica, S. A.
Ctra. N-II, km 600. Cuatro Caminos, s/n.
Sant Vicenc deis Horts (Barcelona)
Impreso en España - Printed in Spain



1

El teniente Dunbar no se sentía realmente ahogado, pero ésa fue la primera palabra que acudió a su mente.
Allí, todo era inmenso.
El enorme cielo sin nubes. El océanode hierba ondu¬lante. Mirara a donde mirase, no había nada más. Ningún camino. Ningún rastro de rodadas que pudiera seguir el gran carromato. Sólo espacio puro y vacío.
Se hallaba abandonado a su suerte. Eso hacía que el corazón le latiera con fuerza, de un modo extraño y pro¬fundo.
Mientras permanecía sentado en el pescante plano, de¬jando que su cuerpo se bamboleara al compás de la prade¬ra,los pensamientos del teniente Dunbar se centraron en los latidos de su corazón. Se sentía estremecido y, sin em¬bargo, la sangre no le corría desbocada en las venas, sino que fluía serenamente. La confusión que eso le producía mantenía su mente ocupada de una forma encantadora. Las palabras giraban constantemente en su cabeza, al tiempo que intentaba conjurar palabras o frases capaces de describirlo que sentía. Y era difícil acertar.
Al tercer día, la voz que resonaba en su cabeza pro¬nunció las palabras: «Esto es religioso», y ese concepto pareció el más correcto. Pero el teniente Dunbar nunca había sido un hombre religioso, de modo que, aun cuando la frase le pareció correcta, no supo muy bien qué hacer con ella.
Si no se hubiera sentido tan excitado, probablemente habría encontradouna explicación, pero en la ensoñación en que se encontraba, se lanzó sobre la frase.
El teniente Dunbar se había enamorado. Se había ena¬morado de este país salvaje y hermoso y de todo lo que contenía. Se trataba de la clase de amor que las personas sueñan con sentir por otras: desinteresado y libre de toda duda, reverente y eterno. Su espíritu acababa de elevarse y el corazón le saltaba en elpecho. Quizá fuera ésa la razón por la que el anguloso y elegante teniente de caballería había pensado en la religión.
Por el rabillo del ojo, vio a Timmons echar la cabeza a un lado y escupir por enésima vez hacia la hierba, que alcanzaba la altura de la cintura de un hombre. El escupi¬tajo surgió en forma de una corriente desigual, como suce¬día con tanta frecuencia, que luego obligaba alconductor de la carreta a limpiarse la boca. Dunbar no decía nada, pero los incesantes escupitajos de Timmons le hacían enco-gerse interiormente.
Se trataba de un acto inofensivo, pero de todos modos le irritaba, como si tuviera que ver a alguien meterse el dedo en la nariz.
Habían estado sentados el uno junto al otro durante toda la mañana. Pero sólo porque el viento soplaba en la dirección...
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