Noche

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  • Publicado : 12 de octubre de 2010
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Mortis Death

Capítulo 1: Noche

Crepúsculo vespertino. El sol, despojado de su cenit. El firmamento, lentamente cubierto por la oscuridad, tras una hermosa y armónica variación de tonos, pasando del claro celeste diurno, hasta los cálidos rojos, naranja y amarillo que caracterizan al ocaso. Una fría gama de tonos azules oscuros y violáceos irrumpirían en el cielo para, poco a poco, dar pasoa la noche.
Una por una, como apareciendo por arte de magia, las estrellas encontraban su lugar, todas alrededor de la luna, que a lentos pasos formaba parte del momento. Una muy delgada capa nubosa rodeaba al astro nocturno. Le daba un aspecto un tanto místico y aterrador a la noche, pareciendo que de alguna manera que el terror quisiera formar parte de la escena.
A lo lejos, los claros sonidosde las lechuzas, y el de unos cuantos gatos maullando y ronroneando, todo, en conjunto, entonando una sinfonía atemorizantemente tétrica. Por motivos desconocidos, esa noche era la compaginación perfecta entre el miedo y la osadía.
Levanté la mirada hacia el cielo. Por un momento, mis ojos se mantuvieron cerrados, para luego, como un par de puertas, abrirse, y dejar a mi vista, el elegantenegro del firmamento, y el plateado brillo de los astros.
Sí, la noche ya estaba allí.
De un salto, Amras bajó del muro. Sus ropas estaban un poco impregnadas con la suciedad del ambiente, pero era apenas notorio, así que no se lo mencioné. Dio unos pocos pasos, como alejándose, para luego voltear su mirada en todas direcciones, pareciendo buscar algo o a alguien.
Quise preguntar, pero no lo hice.Algo me hacía guardar la mayor cantidad de prudencia en ese momento.
Ya era, por demás sabido, que Valandil no estaría allí esa noche. Él nunca suele llegar tarde, y ya llevábamos demasiado tiempo esperándolo.
No supe precisar si Amras estaba allí por esperarlo, o por algún otro motivo, pero como mencioné, me mantenía abstente de cualquier comentario o pregunta.
Luego de unos minutos, Amrasregresó la mirada hacia mí. Sus ojos brillaban con la misma belleza que caracteriza a la luna. Una brisa provocó un leve movimiento de su cabello, que a pesar de no estar muy largo en ese entonces, seguía manteniendo su peculiar “no se qué” que hacía que le siente bien.
−Entonces vámonos –me dijo.
De inmediato me bajé del borde del muro. Mis pies tocaron tierra firme. El lugar estaba desolado. Norespondí, simplemente empecé a caminar junto a él.
A pesar de ser más alto que él, él tenía en su joven rostro la expresión de la sabiduría, de la experiencia y del saber. Al lado de cualquiera denotaba superioridad con el simple hecho de su presencia. Y eso, que en el fondo lo era muchísimo más.
Nuestros pasos eran lentos, y, de casi innotoria forma, ralentizos.
El objetivo ya estaba marcado.Una casa. Pero, no cualquier casa.
Desde hace mucho tiempo, se hablaba de una casa, ubicada a varios metros de la urbe. Según se creía, desde hace algún tiempo deshabitada, puesto que su propietaria no había conseguido venderla. Y no era para menos.
Su esposo e hija habían muerto allí. Nunca se supo cómo ni por qué, simplemente ella los encontró a ambos en su habitación, desangrados. Nadie pudoexplicar cómo eso fue posible. No había heridas de ningún tipo en ninguno. Ni señales de algún pinchazo. Simplemente su sangre se había evanescido1.
Desde entonces, los espíritus de ambos han permanecido encerrados en esta dimensión, atormentando a cualquiera que intentase irrumpir en su casa.
Pero, la osadía es algo que a Valandil, Amras y a mí siempre nos ha sobrado.
Y, pues, sería esa nocheen la cual nos aventuraríamos a entrar en dicha casa. La emoción impalpitante recorría nuestros sentidos. Nos corrompía el deseo por entrar en lo desconocido. Y siempre ha sido así. Nunca hemos podido negarnos al placer de entrometernos donde no nos llaman. Vaya la ironía. Y encajamos perfectamente en ello.
Un camino un tanto pedregoso nos conducía. La única luz nos la proveía la noche misma....
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