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De la cultura masiva a la cultura mediática
María Cristina Mata
«Toda profecía generalizadaque parte de un solo sector de lo social, aun cuando se trate
de un sector tan espectacular como el de las tecnologías de la comunicación, es evidentemente una profecía imprudente porque subestima por fuerza
la pluralidad y la complejidad
sociológicas de la innovación
en un conjunto planetario
queaún está en gran medida
diversificado...
... La cuestión particular se refiere
al hecho de saber cuál es
nuestra relación con lo real
cuando las condiciones de la
simbolización cambian»
Marc Augé,
La guerra de los sueños
1.
La aparición de la noción de
cultura mediática o de las
equivalentes y/o contiguas
nociones de mediatización de
la cultura o sociedades mediatizadas
(o incluso envías
de mediatización) en textos de
diverso carácter disciplinario
-sociológicos, antropológicos,
semióticos- tuvo la pretensión,
o al menos sembró la ilusión
de proveer un nuevo principio
de comprensión acerca
de los fenómenos de producción
colectiva de significados
en las sociedades actuales, calificadas
al mismo tiempo
como post-industriales.
Esa pretensión o ilusión habló,consecuentemente, de la
insuficiencia de anteriores
categorías para dar cuenta de
tales fenómenos. En particular,
aludió a la insuficiencia de
la noción «cultura masiva» o
«cultura de masas», bajo cuyo
genérico campo se habían
analizado los intercambios de
productos culturales elaborados
de manera industrial y
destinados a grandes masas
de la población. Sin embargo,
y creo que este es elprimer
rasgo interesante en la aparición
de esas nociones, ellas
revelaron que esa insuficiencia
no sólo se debía a transformaciones
materiales en los
modos de producción cultural,
sino a una transformación
de los puntos de vista adoptados
para el análisis de la comunicación
y la cultura. En
otras palabras, si la noción de
cultura masiva ya no alcanzaba
era porque ella fue entendidabásicamente como un
conjunto de objetos, producidos
para las masas y consumidos
por ellas.
De todos modos, no era esa
la única perspectiva -descriptiva
y clasificatoria- desde la
cual se construyó y utilizó
dicha categoría. Planteos
como el de Franco Rositi,
ampliando su alcance no sólo
a un conjunto de objetos culturales
sino a un conjunto de
«modelos de comportamiento
operantes» que lehabilitaron
para plantear la unidad
de dicha cultura tras su «aparente
indeterminación»1 o
proposiciones como las formuladas
por Jesús Martín
Barbero, planteando que la
cultura masiva es el modo en
que se producen las significaciones
en las sociedades donde
«todo» (las relaciones sociales)
se ha masificado2 , introdujeron
una dimensión dinámica
a la noción y la volvieron
apta paradar cuenta
de particulares configuraciones
de sentido características
de situaciones y momentos
determinados: valores, modos
de vincularse entre los
individuos, divisiones del
tiempo, organización del espacio
público y el espacio
privado, modos de legitimación,
etc. y no sólo de un conjunto
de mensajes producidos
estandarizadamente y
consumidos más o menos
indiscriminadamente.
Desdeperspectivas de ese
tipo fue posible hipotetizar y
analizar empíricamente ciertos
rasgos que dotaban de
unidad a esa cultura colecti83
M.C. Mata
82 83
va en el marco de la cual eran
pensables -todavía- ciertos
islotes subculturales -en terminología
de Rositi- o modos
particulares de vivir lo masivo,
en términos de Martín
Barbero, para seguir con esos
autores. No detallaré aquí latotalidad de rasgos pero resultará
útil señalar algunos
que, a título indicativo, pueden
situarnos en el tipo de
caracterizaciones que nos
permitieron reconocer la cultura
masiva como un estadio
del desarrollo de la modernidad.
Podemos, por ejemplo, reconocer
la centralidad que fueron
adquiriendo los medios
masivos de comunicación en
la vida cotidiana como fuentes
de información y...
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