Novela

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  • Publicado : 28 de agosto de 2012
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Yo estuve con ella casi dos meses, comenzaba a quererla y mis pensamientos solo eran suyos. Mis sentimientos, cada vez más, se volvían fuertes contra mí si no la tenía. Empezaba a enamorarme y yo no hacía menos que disfrutar de eso.
Fue por el mismo tiempo cuando ella entro a la universidad, se descubrió en un mundo nuevo debía conocerlo. Yo lo acepte aunque sentía un gran dolor, el cualprocure escondérselo pues no ansiaba presionarla bastaba ya con toda la carga que sostenía en el nuevo mundo; cada vez más se alejaba de mí y yo no anhelaba perderla. Después de eso nos dejamos de ver poco a poco; sabia lo inevitable de la situación, sabia hacia donde me conducía y la poca fuerza que poseía yo para cambiarla, pues no nos veíamos mucho y ella no podía llevar una relación así. Deseabatiempo, ¿cuánto? no lo sabía; pero era cierto que ya no regresaría.
Pasaron algunos días -bueno un poco más- me entere que estaba con alguien, con un chico, un compañero suyo. Nos dejamos de ver, de hablar y de todo eso; aun cuando las tardes eran una delicia pasarlas con ella. Tuve que alejarme y no fue difícil pues sabía que era feliz. Pasaron los meses, supe que terminaron -estuvieron como 6meses o algo así- aun no nos hablábamos, pensó ella que rabia tenía, como podía yo hacerlo; cómo podía odiarla, me pregunto al despertar agitado en las noches, sintiendo frio aun cuando la habitación hierve de calor; frio, frio al estar lejos de su piel cálida y la tibiez de su mirada.
Noticias nuevas de ella pocas las tenía sino era por alguien cercano que hacia un comentario; pasaron los meses,hasta que decidí saludarla.
Me dije a mi mismo que sería de lo más normal que no cambiaría nada de mi vida, pues acababa de reordenarla. Hablamos como antes... como cuando lo hacíamos durante horas. Recordé lo divertido que se me hacía y lo fácil que era sentirme alegre a su lado. Su risa aun en mi mente alegraba la conversación en la pantalla, el sonido de su voz cual lo recordaba, era hermosoa través del cristal. Pensé… no estaría mal volver a acércame a ella, lo puedo hacer y sé que no sería malo… pues mi alma tranquila se encontraba y dude, dude en ese momento que hubiera cosa alguna que la perturbara.
La invita a mi casa, sucedió sin explicarme cómo, tenía enfrente aquella situación que tiempo atrás de alegría hacia perder el paso a mi corazón; pero, sereno ahora se encontraba ydije: libre soy, libre soy de los amores. Pero nadie escucho, pues feliz, encadenado, estoy; aunque mi libertad perdí.
No advertí que ella bajo el lumbral de su puerta estaba y que aquellos ojos, los que de tan cerca vi alguna vez, me miraban fijo… sin preguntas, sin juicio… me acerque y perdido en encontrar aquella fragancia que percibía en mi habitación cuando ella partía, no la pudeencontrar; la fragancia combinada en el aire era la de una mujer.
Conversamos de nosotros, de lo que pasó en nuestras vidas desde entonces, estaba consiente de no tocar temas de la pasión añeja, de ese amor que había quedado atrás, aquel que tratábamos de sepultar bajo mil ideas razonables. El tiempo se hizo insuficiente. Era hora de marcharse, pues el vino empezaba a desfigurar las paredes, a borrarlas líneas de donde terminaba el suelo -firme al que me sostenía- y dibujaba un abismo bajo mis pies, el cual no advertía. El día termino sin más, busque alguna lectura en que distraer la mente pero era en vano, su aroma aun hacía estragos en mí. El sonido de su voz fresco en mi memoria combinado con el vino daba delicias indescriptibles a mis sentidos. Pero ahí estaba, aquella idea aun flotaba enmi mente, rebotaba en las paredes de mis congojas porque no soportaba pensar en ello y lo deje libre. No estaba más enamorado de aquella a quien conocí poco alguna vez, no estaba más enamorado de la dulce desconocida niña.
Pasaron escasos días, comparándolos con la infinidad antes de volver a verla. La invite de nuevo a mi casa, acepto pero propuso traer a su amiga; Debo admitir que la...
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