Novelas

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 167 (41590 palabras )
  • Descarga(s) : 4
  • Publicado : 8 de junio de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
UNA Y MIL NOCHES DE AMOR
Lynne Graham
Titulo original: An arabian courtship.

Capítulo 1

La garganta de Polly se cerró cuando vio que el auto cruzaba las rejas de su casa. El Príncipe Raschid ibn Saud al Azarin llegaba. Se alejó de la ventana.
-¿Por qué te paras allí? -preguntó su hermana de quince años-. No podrás verlo.
-Creo que puedo esperar -replicó Polly, tensa y temblorosa. Maggieestaba acompañada de Joan, de doce años, y de Elaine, de cuatro, quien no sabía de qué se trataba tanto alboroto. Las tres trataron de ver lo que ocurría desde la ventana. Polly inhaló hondo y con lentitud. Lo que emocionaba tanto a sus hermanas era un purgatorio para ella. ¿Era eso real?, se preguntó, tensa. Vivía en Inglaterra, en los noventas, la era de la liberación femenina. ¿Cómo podíaestar comprometida por convenio con un desconocido? Sin embargo, lo estaba.
-El auto se detiene... tiene una banderita en el cofre. Deben ser los colores de la familia real de Dharein -comentó Maggie-. El chofer está saliendo... abre la puerta trasera... puedo ver la pierna de un pantalón...
-Por el amor del cielo, calla -suplicó Polly con un sollozo. Maggie la vio hundirse en una silla y ocultar elrostro con las manos.
-No usa tocado -se quejó Joan.
-Cállate -ordenó Maggie-. Polly se siente mal.
-No puedes enfermarte ahora -Joan miró a su hermana mayor con horror-. Papá se pondrá furioso y mamá ya está en órbita como están las cosas.
-¡Polly! -exclamó Maggie-. ¡Raschid es guapísimo! No bromeo.
-El príncipe Raschid -corrigió Joan-. No puedes tener tanta confianza.
-Por favor, va a sernuestro cuñado -protestó Maggie, sin pensar. Polly saltó. La cabeza le dolía. La mañana fue muy lenta. Nadie habló durante la comida. Polly no comió y su padre tampoco. Este no pudo soportar la mirada acusatoria de su hija y por fin se refugió en la biblioteca.
-De veras está guapo -Maggie tomó a su hermana del hombro.
-Entonces, ¿por qué no puede comprarse una esposa en casa?
-Polly siguióllorando y se cubrió el rostro con el pañuelo.
-¡Váyanse! -Maggie miró con enojo a Joan y Elaine-. Y no se atrevan a decirle a mamá que Polly está llorando.
-¿De qué tanto llora? -loan frunció el ceño-. Va a ser una princesa. Yo no lloraría, estaría feliz.
-Es una lástima que no hayas sido la mayor, ¿verdad? -Maggie abrió la puerta. La cerró con violencia. Avergonzada por su desahogo, Pollyapartó los rizos rubios de la cara y se limpió los ojos.
-No puedo creer que esto esté pasando -confió-. Pensé que no se presentaría.
-Papá dijo que sí lo haría puesto que es una cuestión de honor
-Maggie parecía distante-. ¿No te es extraño recordar cómo nos reíamos cuando papá contaba una y otra vez la historia de la ocasión en que salvó la vida del rey Reija al detener una bala? Creo que la oímosmiles de veces -exageró-. Y yo solía reír diciendo cosas horribles acerca de que serías la esposa número dos... ¡era una broma de familia!
Bueno, pues ya no era una broma, concedió Polly con tristeza. Treinta años atrás, Ernest Barrington era un joven diplomático que trabajaba en una embajada en los estados del Golfo. En los años que pasó en Medio Oriente, pasaba sus vacaciones explorando lospaíses vecinos. En uno de esos viajes, se aventuró por la tierra de Dharein, en el sur de Arabia, en donde todavía había muchas tribus guerreras poco civilizadas. Su padre enfermó y pidió ayuda a un campamento nómada regido por el príncipe Achmed, hermano del soberano de Dharein, el rey Reija.
Temiendo por la condición del inglés, Achmed lo llevó al palacio en Jumani en donde recibió atención médicaadecuada. Ernest recuperó la salud y antes de marcharse, fue invitado a participar en una partida de caza con la familia real.
En el desierto, alguien intentó asesinar a su real anfitrión. Los detalles de ese episodio eran vagos pues el padre de Polly tendía a adornar la historia, año con año. La versión más común era que, al ver brillar un rifle a la luz del sol, Ernest se lanzó, frente al...
tracking img