Nuevas ficciones para la produccion de nuevas autoridades

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  • Publicado : 7 de noviembre de 2010
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Nuevas ficciones para la producción de nuevas autoridades
Por Perla Zelmanovich
Hay un “diagnóstico” llamado “crisis de autoridad” que se realimenta y que se extiende al campo educativo en las versiones más variadas. Dos grandes conjuntos de manifestaciones en las que se afirman estas versiones son las apatías y las impulsividades, que si bien cobran mayor evidencia en los alumnos, tienen susmodos
de expresión en los docentes. Licencias por enfermedad, agobio y falta de entusiasmo por la tarea aluden a la impotencia que generan las dificultades para producir una escena educativa que requiere de regulaciones para poder funcionar. Cuando estas dificultades sólo se enmascaran bajo los ropajes de la mentada crisis, se visten de construcciones que están al servicio de alimentar ycohesionar imaginarios y sentires colectivos que
lejos de aportar a pensar una autoridad que se pueda sostener en las coordenadas sociales y culturales actuales, apelan a la nostalgia de una autoridad fuerte o a la abstención de toda autoridad posible. Identificar y darles estatuto de mitos a las proposiciones circulantes como “los chicos de hoy son apáticos o violentos” o “los docentes no tienenautoridad”, nos abre a entender los modos en que estas construcciones buscan colonizar el vacío producido por la ineficacia de las viejas respuestas a las nuevas dificultades educativas, amasadas al calor de escenarios sociales y culturales inéditos como son sostener una autoridad en la era de Internet, de la telefonía celular extendida y del dominio de la imagen; ante la profundización de lasdesigualdades en las aulas junto a la masificación de la escolarización que profundiza las heterogeneidades y las segregaciones; frente a la seducción e irrupción incesante de los objetos promocionados por el mercado que se ofrecen para obturar con satisfacciones transitorias dificultando la posibilidad de establecer lazos con otros; y ante la debilidad de los respaldos que operan como garantía para sufuncionamiento.
Markos Zafiropoulos (2004) llama a las teorías que sostienen el diagnóstico de la crisis “ficciones socializadas” que nos hipnotizan al montar una pantalla hecha de un ideal de autoridad fuerte, léase padre o maestro que habría existido en otros tiempos y que hoy resultaría necesario restituir. Nos recuerda Zafiropoulos que la sociología y la antropología desmienten estos supuestos.Como contracara y tal vez reverso de ese ideal
nostálgico y supuestamente liberador también se observa, según Hebe Tizio (2004), una abstención generalizada del ejercicio de la autoridad que se expresa en una suerte de desprecio por el saber y por quien lo enuncia. Señala Tizio que esto no afecta sólo al vínculo educativo sino a todas las figuras a quienes se les suponía un saber en lo social:padres, maestros, referentes políticos, entre otros. Una investigación en curso1 interpela estas ficciones sustentadas en las mitologías educativas del déficit de lo que hubo y no hay (una autoridad fuerte) o de lo que no se puede tener (algún tipo de autoridad), en tanto parte de ubicar experiencias educativas que “sí funcionan”, es decir, que revelan intereses intelectuales de los alumnosverificables en sus producciones y en las que docentes y alumnos reconocen vínculos de autoridad. La identificación y el estudio de indicios que nos acercan a entender las condiciones que las hacen posibles, nos llevó a producir una matriz de lectura y análisis de las experiencias. En la misma se localiza un factor que juega las veces de pivote en torno al cual se constituye el vínculo de autoridad: unSujeto al que se le supone y se le atribuye Saber. Cabe una aclaración que diluye cualquier aventura omnipotente: es una figura que no se sostiene siempre ni con todos, ni se trata de la persona que encarna ese lugar, sino de algunos rasgos propios o construidos que se despliegan en las escenas cotidianas. El “Saber” en juego, que no es sólo un saber de la conciencia, es apreciado como tal en tanto...
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