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  • Publicado : 14 de marzo de 2011
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La modernidad ha sido vista como el punto final en el que concluía un proceso de transformación sin precedentes en la historia de la humanidad. Para los teóricos modernistas esta sociedad era, ni más ni menos, el resultado de la abolición de todos los males de la sociedad tradicional y su sustitución por una nueva, plenamente libre, igualitaria y rica. Este fue el mensaje profético de Karl Marx.Hoy, sin embargo, cuando se ha vivido la experiencia del socialismo y la modernización es un proceso muy cuestionado, se hace urgente replantear este sueño. En este artículo se comparan, con dicho propósito, las teorías de la modernidad de Marx y de la socióloga húngara Ágnes Heller y se sugiere un posible futuro de la modernidad tras la quiebra de sus expectativas mesiánicas.
INTERPRETACIONES DELA MODERNIDAD
La modernidad es el nombre con el que se ha denominado el profundo proceso de cambio que comenzó en la Edad Moderna en las sociedades de occidente, y que entraña algo que podría definirse como una revolución cultural o un cambio de civilización. Este cambio queda marcado por una multitud de indicadores: el paso de las sociedades estamentales a las sociedades de clases; el tránsitode la política teocrática de las monarquías a la política democrática o nacional; la transformación de las sociedades agrarias en sociedades industriales o postindustriales; el giro de una sociedad caracterizada por la cultura religiosa, comunitaria, con un ethos denso, a una sociedad individualista, secularizada y pluralista. Y, por último, el que quizás sea el rasgo más mencionado ydeterminante: la sustitución de las sociedades autárquicas por las capitalistas.
Desde su inicio este proceso ha fascinado a los científicos sociales y, de hecho, las ciencias sociales nacieron en buena medida con el objeto de dar cuenta del mismo y anticipar su futuro. Así Max Weber describió este proceso como racionalización, señalando como su característica básica el desencantamiento del mundo y laafirmación de la lógica instrumental en las relaciones humanas. Weber, recordando a Goethe, señaló que lamodernidad significa dejar atrás la época del "hombre pleno y hermoso, que no se repetirá en la evolución de nuestra cultura"1. Es más, identifica la modernidad con el mecanismo infernal "del sistema económico moderno" que determina "con fuerza irresistible, el estilo de vida de todos los individuosque nacen dentro de esa máquina"2. Eso sí, también nos dice que así será, quizás, "hasta que se consuma el último quintal de combustible fósil"3, algo que, según parece, llegaremos a ver.
Más recientemente, para otros como Francis Fukuyama, en su famoso artículo de 1989 "¿El final de la historia?"4, este proceso resulta del desarrollo del liberalismo engendrado en la Ilustración. Así, la historiasería la actualización o la realización de las ideas del liberalismo. Y puesto que dichas ideas carecen de adversarios relevantes en occidente, nos encontraríamos al final de la historia: en el mundo de la democracia liberal, del capitalismo y el consumo. El diagnóstico de Fukuyama no es melancólico como el de Weber, sino de franca celebración del consumo como actividad que orienta la acciónhumana. Sin embargo, aunque el tono dominante es triunfal hay dos nubes en su descripción. La primera es la constatación de que la sociedad liberal no satisface la necesidad de comunidad, que es universal en los seres humanos, y, por tanto, la religión y el nacionalismo serán dos pequeñas patologías que nos acompañarán. La segunda es la apreciación de que el mundo moderno, privado de la magia de lasideas y de la creatividad, será tan aburrido que ojalá acabe por devorarse a sí mismo.
Karl Marx, por supuesto, también tuvo su visión de lo que entrañaba la modernidad como proceso y su diagnóstico fue mucho más optimista que el de Weber y no digamos que el de Fukuyama. La humanidad, cierto es, ha escrito su historia con sangre y sufrimiento, pero no ha sido en balde. La creatividad humana...
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