Oliverio girondo. ensayo

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Oliverio Girondo

¿El cuerpo que proyecta sombra o la sombra que proyecta cuerpo?

Año 2006

Como es sabido, en cuanto a la percepción y al contacto con el mundo, existen tres momentos en la poesía de Girondo[1]: el primero está dado por el diálogo con lo inmediato, por la experiencia de los sentidos y del mundo exterior vivenciado a través de un desplazamiento horizontal. Momentoque se refleja en Veinte poemas para ser leídos en tranvía y en Calcomanías.

Otro, situado a mitad de camino entre la tierra- realidad- y el sueño- deseo-. Aquí, las cosas se someten a un conjuro, circulan irisadas por el delirio- esta vez, verticalmente- puestas en cuerpo poético a través de Espantapájaros. Y por último, la plena Asunción de esa terrible intemperie del espíritu, esbozadaen Persuasión de los días, primero, y En la mas médula, después.

¿El cuerpo que proyecta sombra o la sombra que proyecta cuerpo?

Frecuentemente, Girondo retoma temas de un libro a otro como “ecos que se continúan” es un mecanismo común en él pero ocurre algo que - inevitablemente- atrapa la atención del lector: se trata, en esos ecos temáticos comunes, del trabajo paulatino deacercamiento del yo poético a “la sombra”. Primero, a través de la percepción de su existencia en el mundo, como seres que nacen, crecen, sienten y mueren, en una transitividad inevitable y eterna y, que al mismo tiempo, constituyen ese doble impalpable de las cosas.

.”(...) A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirían las sombras y quisiéramosavisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones (...)”

Y de la necesidad de protegerlas, de hablarles, de palparlas, de sentirlas:

“(...) Las sombras se quiebran el espinazo en los umbrales, se acuestan para fornicar en las veredas (...)”.

En la poética girondiana (como un rasgo de modernidad) los poemas se organizan como un “cuerpo”[2], un “cuerpo físico”que se descompone en sombra y un “texto-cuerpo” que constituye una síntesis entre la imagen onírica y la concretización a través de técnicas del cine.

La inicial percepción se vuelve atracción hacia ellas, admiración: ellas se rompen, se arrastran, están unidas inevitablemente a su doble ¿real?, necesitan de una fuente de luz

para existir, de un soporte en donde reflejarse y, sinembargo, son eternas y libres: fornican en las veredas y, si quieren, abandonan a su doble palpable: se suicidan porque saben que la muerte es también transitoria3:

“(...) Al llegar a la esquina, mi sombra se separa de mi, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía”.

Si la proyección del propio cuerpo sobre un soporte constituye un modo de cosificación del hombre al fundirsecon un objeto inerte, este desprendimiento puede significar “humanización”, más tarde veremos que esto es imposible.

Estos versos de Apunte Callejero son cruciales en este proceso de acercamiento y reconocimiento de la sombra, aquí, el yo se queda sin su doble natural y vital, su ser ahora está incompleto, su porción de libertad se acaba de esfumar bajo las ruedas de un tranvía. Seencuentra solo. Aun más solo. Su ser queda reducido, sin prueba de existencia: se ha diluido el yo.

La sombra: ¿objeto de deseo?

Comienza aquí una etapa de re-conocimiento y recuperación de si, que persigue un yo que habla frente a su cuerpo capturado y, a la vez hecho laberinto de fragmentos: inscripción violenta en el espacio de la escritura3. Un proceso de recuperación de lo perdido queprovoca escritura - de algún modo similar a lo que ocurre con Neruda en su poética- un deseo de completud, de posesión, un “coqueteo” con la sombra.

Luego de la percepción, la atracción, la posesión y la pérdida; ahora es el deseo: la necesidad vital, el deseo de influirla en su aparente autonomía.

En Espantapájaros, el trato que al principio se tenía con ella cambia; ahora con un...
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