Ondas gravitacionales

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  • Publicado : 16 de febrero de 2011
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Prefacio
En la historia reciente de la física, y con toda seguridad en muchas otras ramas y tiempos de la ciencia, hallamos ejemplos de objetos elusivos, que no se dejan ver. Se tiene, por un lado, una teoría física bien establecida como la mecánica cuántica, digamos, que predice una serie de hechos que habrían de ser observables. Si estos hechos se descubrieran experimentalmente, la teoría, yacomprobada en otras situaciones, recibiría una confirmación más y conquistaría otra isla firme del conocimiento, plataforma segura para dar luego un paso más hacia adelante. Por el contrario, el no poder verificar esas predicciones podría dar al traste con el esquema teórico, o al menos retrasar su progreso.
Vienen a la mente tres revolucionarias predicciones, hechas en el primer tercio del sigloXX: las de la teoría general de la relatividad de Einstein, las antipartículas de Dirac y el neutrino de Pauli. Las dos primeras recibieron pronta comprobación: entre 1916, cuando Einstein predijo que la luz debería desviarse al pasar cerca de un objeto muy masivo, y 1919, cuando Eddington observó tal desviación en un eclipse de Sol, mediaron tan sólo tres años; y el positrón, antipartícula delelectrón predicha por Dirac en 1930, fue descubierto por Anderson en 1932, solamente dos años después. Sin embargo el neutrino, casi sin masa, que según Pauli debería acompañar a la desintegración beta para salvar así un postulado tan fundamental como el de que la energía se conservara, resultó más elusivo; entre 1931, cuando Pauli lo propuso, y su descubrimiento por Reines, transcurrieron cerca de25 años. No obstante, la gran ilusión se convirtió en realidad en estas tres historias.
Esa gran ilusión no se ha tornado realidad en otros casos, predicciones que también han estado bien arraigadas en sus respectivas teorías físicas. Así, las ondas gravitacionales predichas por Einstein no han sido encontradas; los cuarks, que Gell-Mann imaginó en 1963 como los constituyentes del protón, hantambién rehuido a sus descubridores; los núcleos superpesados, mucho más que el uranio, tampoco se han dejado ver, el monopolo magnético, imaginado por primera vez en 1932 por Dirac, se nos ha escondido y la fusión nuclear fría no se ha logrado. Empero, en ciertos momentos del desarrollo histórico de las teorías físicas de este siglo, se creyó (o aún se cree) firmemente en la existencia de estosobjetos y fenómenos elusivos. Descubrirlos, por tanto, sería un gran honor para el experimentador que lo lograra.
No ha de extrañarnos, pues, que en diversas ocasiones grupos experimentales muy serios y en general de buena reputación hayan echado las campanas al vuelo al anunciar que, por fin, la gran ilusión se confirmaba. Se han "descubierto" las ondas gravitacionales, el cuark, los núcleossuperpesados, la fusión fría y, al menos dos veces, el monopolo magnético. En todas las situaciones ocurrió lo mismo: un gran revuelo inicial al darse a conocer el descubrimiento sensacional; una rápida respuesta por parte de otros grupos experimentales, colegas y antagonistas del supuesto descubridor, que como jaurías se lanzaron a demostrar que el hallazgo había sido en falso; y el epílogo: todo sedebía a una falla experimental, que si a una mala calibración del aparato, que si a una confusión en los materiales observados, que si nuestro aparato es más sensible...
Hemos ya relatado en dos trabajos anteriores (El monopolo magnético y Los cuarks, Colección La Ciencia desde México, Fondo de Cultura Económica, México, 1986 y 1987) la historia, plena de ideas brillantes y experimentos precisos,del elusivo polo magnético y de los cuarks siempre ocultos en su escondrijo. En lo que sigue narraremos la historia de otra gran ilusión de la física actual, las ondas gravitacionales, predichas por la teoría general de la relatividad, la obra maestra de Albert Einstein. En el último trabajo de esta serie nos ocuparemos de la fusión fría. Todo ello nos da ocasión de contar la fantástica historia...
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