Oracion suplicante

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Todos los libros del Antiguo Testamento muestran, por obra del Espíritu Santo, una verdadera genialidad para la oración de súplica.
La oración suplicante de Israel sigue siendo hoy modelo perfectopara la Iglesia, que se ve en calamidades y aflicciones. Y así lo reconoce ella, pues continuamente emplea en su liturgia las grandes oraciones inspiradas por Dios a los judíos, como aquella de Daniel.(Dan 9, 17-19). Algunas notas de la oración bíblica: En estos clamores angustiados que Israel eleva al Señor conviene destacar varios elementos preciosos, que siempre la Iglesia ha de hacer suyos.1. Reconocimiento de la gravedad de los males. El Israel verdadero reconoce la gravedad de los males que padece. A veces solamente es un resto fiel, el que alcanza a ver los males que el pueblo sufre.El «Israel carnal», en cambio, no los ve, por supuesto. Ya se comprende que los sacerdotes, los jefes, los falsos profetas, es decir, aquellos que han promovido o permitido las infidelidades deIsrael, tienden, sin duda, a ignorar o a subestimar los males que oprimen al pueblo, y que son consecuencia de esas infidelidades. Los falsos profetas no reconocen las calamidades, materiales oespirituales.
2. Consecuencias justas. Israel confiesa que todas las calamidades proceden de sus propios pecados, y que, por tanto, merecen un castigo. «Eres justo, Señor, en cuanto has hecho con nosotros,porque hemos pecado y cometido iniquidad en todo, apartándonos de tus preceptos». Israel, desde lo más profundo, clama al Señor, aplastado bajo el peso de sus propias culpas: No me abandones, Señor, Diosmío, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación. (Sal 38).
3. Remedios medicinales. Israel reconoce que los castigos que sufre son saludables. Por eso confiesa: el Señor «nonos trata como merecen nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas» (Sal 102,10). E incluso da gracias al Señor por esas penalidades: demos gracias al Señor, nuestro Dios, que nos pone a...
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