Otro día en mi reino

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  • Publicado : 4 de septiembre de 2012
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OTRO DÍA EN MI REINO
Otro día en mi reino, otra tarde en mi santuario, otra noche en mi habitación. En todo lo que veo pero ¿qué más necesito? Después de todo, lo único que aprendí en misveinticuatro primaveras es que el mundo puede ser cruel, ¿y para qué quererlo dentro si se lo puedo tener fuera? Muchas personas no me entienden, y no espero que lo hagan… a veces ni siquiera yo misma puedoentenderme. Pero las cosas están así y así se van a quedar.
La habitación estaba a oscura, como siempre. Eso me dio cierta seguridad pero todavía no estaba del todo segura de si las cosas estaban comocorrespondía, tenía que cerciorarme. Me levanté de mi cama de dos plazas que alguna vez había pertenecido a mis padres ahora fallecidos, me puse las zapatillas y desnuda me dirigí hacia el comedor.Contuve el aliento mientras caminaba silenciosamente por el pasillo, pero el alma me volvió al cuerpo cuando descubrí que todo estaba como debía. Ni luz, ni viento extraño, ni sonidos que pudieranalarmarme. Todo era paz.
Pensé durante unos instantes si valía la pena acercarme hasta una ventana, pero llegué a la conclusión de que hacer eso sería una locura, además, se encontraban totalmentetapiadas.
Me había costado muchísimo esfuerzo hacerlo, y tuve que arrancar maderas del suelo, y clavos de las sillas, pero el trabajo valió la pena.
Ahora ni la mirada del sol ni de la luna podrían entraren mi casa, el cielo se oscureció para mí. Así como estoy me siento segura, y nada ni nadie me hará cambiar de parecer.
Entonces alguien llamó a la puerta. Mi corazón comenzó a latir con fuerza yaferré un cuchillo que estaba sobre la mesa. Temblé y estuve a punto de arrojarme al suelo y acurrucarme en un rincón, pero recordé que ya había pasado una semana, y una vez a la semana Sally traía lasprovisiones que necesitaba para no morirme de hambre.
El sudor frío que me había caído por las axilas y el cuello desapareció en centellantes gotas cristalinas que, golpeando el suelo polvoriento,...
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