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Españoles en las cruzadas Martín Fernández de Navarrete
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Españoles en las Cruzadas

M. Fernández de Navarrete

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-1Las guerras de Ultramar, conocidas también con el nombre de las Cruzadas, proyectadas y propuestas por un ermitaño llamado Pedro, natural de Amiens, que se anunciaba como mensajero de Jesucristo: apoyadas fervorosamenteen los concilios de Plasencia y Claramonte: sostenidas con admirable empeño e interés por la política de los pontífices romanos, cuyas exhortaciones e indulgencias conmovieron a toda la cristiandad; y ejecutadas por la devoción y condescendencia de todos los príncipes cristianos y sus súbditos, con una constancia, con un celo y valor dignos de mejor suerte y destino, forman una época muy señaladaen la historia de la Edad Media, así por el espíritu religioso y militar, de piedad y de caballería que las distingue, como por las grandes consecuencias que tuvieron después en las costumbres, y en la cultura e ilustración de los latinos o europeos occidentales.

-2Algunos escritores, como Paulo Emilio, Sandoval, que le sigue sin examen, Vertot, Sueyro y otros, excluyen a nuestra nación delnúmero de las que tuvieron parte en aquellas santas expediciones, bajo el honorífico pretexto de hallarse sus soberanos de Castilla, de Aragón y de Navarra, demasiado ocupados en combatir a los árabes y sarracenos de España; y aunque sea cierto que esta digna y heroica ocupación no permitió que aquellos reyes tomasen a los principios una parte activa y directa, también lo es que partieron, sinembargo, muchas tropas españolas y gran número de campeones, que se distinguieron por sus proezas como era natural, si atendemos al carácter caballeresco de aquellos siglos y a la condición o clase de unas empresas, que reunían el espíritu de la religión al valor y al entusiasmo militar. Para demostrar esta verdad nos será preciso examinar los enlaces y conexiones de nuestros reyes entre sí, y con lospríncipes franceses que más se distinguieron en las Cruzadas; y de este examen y de otros hechos autorizados, resultará con evidencia que los castellanos, los aragoneses, portugueses y navarros, lograron adquirir en la Siria y en la Palestina iguales laureles, que los que habían obtenido otros caudillos extranjeros en España; cuya península había sido hasta entonces la escuela donde se doctrinaron enla ciencia militar varios aventureros y auxiliares, que tanto sobresalieron después en los mismos viajes y guerras de Ultramar.

-3Mientras que el papa Urbano II convocaba a los señores y prelados de todo el Occidente, para proponer y tratar en el concilio de Claramonte cuanto convenía a la conquista de los Santos Lugares de Jerusalén, libertándolos así de la dominación de los infieles, y entanto que a sus voces y exhortaciones fervorosas se conmovían e inflamaban los ánimos de todos los cristianos para una guerra que miraban como dictada por la voluntad de Dios; en nuestra nación, como dice Mariana,« las cosas empeoraban, y parece estaban cercanas a la caída por la venida y armas de los Almorávides. Nunca ni con mayor ímpetu se hizo la guerra, ni con mayor peligro de
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Españoles en las Cruzadas

M. Fernández de Navarrete

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España». Para salvarla de él, y contener los progresos de aquellos mahometanos, no sólo había preparado Don Alonso VI en sus dominios un ejército poderoso que se coligó con el del. rey de Aragón, sino que condescendiendo con sus instancias, le había enviado el rey de Francia, desde algunos años antes, muchas tropas ycaballeros distinguidos, entre los cuales se contaban, principalmente, Don Ramón de Borgoña, Don Enrique de Besanzon o de Lorena, y Don Ramón, conde de Tolosa, todos deudos del rey Don Alonso, y a quienes después de haber combatido valerosamente en Castilla y Andalucía, quiso remunerar sus importantes servicios, casándolos con tres hijas suyas, dando al de Borgoña a Doña Urraca, y el gobierno de...
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