Pantera en jazz

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  • Publicado : 3 de mayo de 2011
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PANTERA EN JAZZ
When Joshua fit the battle of Jericho
El hombre tiene que apresurarse si quiere checar al filo de las nueve. Este día, en especial, despierta amodorrado, se baña y ya ha resuelto su desayuno. Hay tres piezas en su apartamento: la estancia con un sofá color limón donde duerme, un anaquel repleto de novelas a la rústica (lujo de collegeboy norteamericano), la alfombra de hebrasarrastrándose inerte hasta el otro extremo, donde está la puerta, junto a un pequeño escritorio hosco, y dos o tres sillas chippendeleznables. Reproducciones nítidas y policromas se ahorcan en la pared: cuadritos de marcos losados con hojas de indian summer y frutas acogolladas. El otro cuarto es la cocina, pulida y reluciente, blanca de porcelana y aluminio, con platos holandeses suspensos almosaico blanco. La estufa y la nevera. Y la última pieza es el baño, herméticamente cerrado por una puerta verde con la manija de cobre.
Hoy, el hombre lee el diario al mismo tiempo que escucha un gruñido tras la puerta del baño. Los encabezados anuncian atrevidamente, con tintas oscuras: una pantera negra se ha escapado del zoológico; todos los ciudadanos, según parece (y se recomienda), debenponerse en guardia contra esta salvaje pantera; puede estar en cualquier parte: sí, allí, junto a usted.
El rugir en el baño se repite. Pero el hombre ya se ha lavado los dientes y son las ocho y media. Todo lo que puede hacer es correr fuera del local.
Bingo bango bongo I don’t want to leave the Congo
(La oficina pedaleaba un fandango espontáneo y crujiente de apuntadores Remington y escenario decemento y vidrio. Tronaban puertas y abofeteaban máquinas, mascaban chicle y bebían agua en endebles copitas de papel y daban órdenes y las recibían y estornudaban y pedían permiso y bajaban las persianas y las volvían a subir y leían novelas de crimen (¿quién lo hizo?) escondidas tras de un parapeto de papel amarillo e importante y suspiraban y cuchicheaban y comían sandwiches de jamón y pieles ygorgoteaban botellas efervescentes y bajaban las persianas otra vez y tictaqueaban un poco y siesteaban otro y se arreglaban las medias y regían las corbatas y salían a la avenida zumbante llenos de espíritu y felices de estar ocupados, de trabajar, de poseer escritorio propio.)
For sentimental reasons.
El hombre tiene cierta aversión hacia «casa» esta noche. Entra a un bar y ahí encuentra a unadivorciada eufórica y cuarentona que conoce: una estola de mink colgándole de un hombro, olor a jacinto bravo y la expresión nerviosa de tic en su boca violeta. Ella le cuenta la saga heroica del número tres y cómo dormía con una tabla entre los dos en el lecho tibio y cómo lo divorció (a quicky, too) por crueldad mental y, claro, la crueldad no fue mental sino glútea cuando una noche se rasgó(ella, claro) el negligeé y el cutis con un clavo al estar soñando en este o aquel astro de cine e indemnización y alimentos y habeas corpus tu abuela, iiiiiiii, y qué iba a hacer todo solito esta noche, y otra vuelta, Gus, y iiiiiiiii.
Entonces llegan al apartamento y la mujer se derrumba de golpe sobre el sofá cama, y empieza a cantar villancicos mientras él mezcla un coctel y las luces de lacalle se filtran de cebra al cielo raso. Entonces ella escucha un gruñido.
Lookie lookie lookie here comes cookie
Se levanta y dice que ya está oyendo cosas y más le valdría irse a casita. Pero él no la deja, después de venir todo el camino hasta acá, y ella fue la de la idea, además. Pero la mujer dice que siente el rugir otra vez y su maquillaje se empieza a arrugar; él le dice que está borracha,y ella lo vuelve a escuchar como una clarinada y decide abrir la puerta y ver con sus propios ojos. El hombre se abalanza frente a ella, la cachetea y la empuja a la puerta de salida. Tira detrás de la mujer el mink viejo y avienta la puerta a su marco. Piensa: qué limpio y brilloso estaba el lugar (el desenfado de los ingleses) y cómo esta mujer lo ha rociado de colillas agonizantes embarradas...
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