Partitura andrea chenier

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El neopositivismo o la muerte del oráculo
La razón erigida en oráculo

Nuestro tiempo contempla el absurdo de la lógica como instrumento omnipotente capaz de predecir, explicar y exculpar el enorme equívoco que representa la realidad humana actual y esa aberración que denominamos sociedad. Sin embargo, y a la luz de este oráculo tenebroso conocido como razón, pretendemos que la concatenaciónde diversos hechos y leyes naturales sea la causa principal de nuestra realidad actual, que la ley de causa-efecto no es más que el siniestro jinete de ese caballo desbocado e inexorable denominado historia.
El hombre que trata de explicarse y reconocerse en un universo más o menos coherente no es, obviamente, novedad alguna. Filosofía, Teología, y prácticamente cualquier abstracción sistemática(física, química, matemática, sociología, antropología) nace de este legítimo intento de conocimiento fenomenológico, lugar común que reza “de donde venimos, qué somos, y adónde vamos” Ubicarnos y clasificarnos dentro de un espacio universal más o menos comprensible es tal vez la aspiración más inherente a nuestra naturaleza, y es eso, y no el “pensar-discernir” lo que nos diferencia de otrasespecies.
Sin embargo, el siglo veinte trajo a la palestra humana una visión absoluta y rígida de este intento cognoscitivo, una visión que pretende la construcción de un sistema posible y perfectible, capaz de cuantificar, predecir y evaluar cualquier fenómeno humano pero cuyos alcances nos han sumido en la ignorancia y el terror: el neopositivismo.
Sus consignas son claras: Cualquier fenómeno puedeser cuantificado y traducido en cifras, cualquier comportamiento humano obedece a un grupo enorme pero finito de variables que se combinan entre sí, cualquier comportamiento de la naturaleza es consecuencia inequívoca de alguna ley física o natural, postulados todos que apuntan a la premisa máxima del positivismo: la ley de causa y efecto.
Estos hechos y afirmaciones, dispuestos de una ciertamanera, pretenden erigir un sistema infalible capaz de explicar nuestro universo. Porque –siempre dentro de una lógica estrictamente positivista- la comprensión de la naturaleza permite su control y dominio definitivo, y a su vez, el control se traduce en cuantificaciones numéricas, siendo las que generan beneficios económicos las más apreciadas.
Estamos entonces en presencia de un absolutismoencubierto, el absolutismo de la razón: todo fenómeno de la naturaleza tiene una explicación racional y una traducción posible en ecuaciones y cifras, lo que impone una visión fría y despersonalizada de la realidad: estadísticas, números, porcentajes, daños colaterales, bajas. Curioso sistema este que imagina una naturaleza estadística que prescinde finalmente de su variable más impredecible: el serhumano como ente racional-irracional.

Pareciera no existir entonces fisura alguna en esta ideología neo-euclidiana (1), en la que podríamos encontrar indefectiblemente una ley básica indiscutible para cualquier fenómeno. Leyes que hemos denominado “naturales”, a pesar de que estas realmente pretenden, por paradójico que parezca, maniatar a la naturaleza. Pero… ¿no estamos recorriendo el camino ala inversa? Porque cada vez que reivindicamos alguna conquista universal, la naturaleza misma se encarga de desmentirnos con exagerada virulencia. Entonces la retórica neopositivista nos lleva a otra inflexión discursiva, en la que admitimos el carácter “impredecible” de ciertos fenómenos naturales como el calentamiento global, los terremotos y tsunamis.
La teoría que expongo ahora se basaprecisamente en esa premisa, “las leyes naturales”… ¿son estas leyes naturales, que se nos han explicado y demostrado en innumerables estudios e investigaciones, tan infalibles como parecen? ¿Por qué entonces no suelen servir a la hora de explicar tantos y tan diversos fenómenos que nos sacuden a diario?, ¿designio divino? ¿No se había encargado la ciencia acaso de extirpar a Dios, dado su carácter...
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