Pasion secreta de freud

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LOS DERECHOS DEL LECTOR

EL DERECHO A NO LEER

Como en toda enumeración de derechos que se precie, la de los derechos de la lectura debe abrirse por el derecho a no utilizarlo; en este caso el derecho a no leer, sin el cual no se trataría de una lista de derechos sino de una trampa perversa.
La mayor parte de los lectores se concede cotidianamente el derecho a no leer. Y además, no leemoscontinuamente. Nuestros períodos de lectura se alternan muchas veces con prolongados ayunos.
Estamos rodeados de cantidad de personas totalmente respetables, a veces tituladas, e incluso “eminentes” –algunas de las cuales poseen bibliotecas muy interesantes-, pero que no leen jamás. En suma, a esas personas no les gusta leer. No por ello son menos tratables, e incluso son de un trato muy agradable.Son tan “humanas” como nosotros, pero hete aquí que no leen. Son muy libres de no hacerlo.
La idea de que la lectura “humaniza al hombre” es justa en su conjunto, aunque experimente algunas deprimentes excepciones.
Pero evitemos acompañar este teorema con el corolario según el cual, cualquier individuo que no lee debiera ser considerado un bruto potencial o un cretino contumaz. Porque, si no,convertiremos la lectura en una obligación moral. El enseñar a los niños y jóvenes a leer e iniciarlos en la literatura, es darles los medios de juzgar libremente si sienten o no la “necesidad de los libros”. Porque si bien se puede admitir perfectamente que un individuo rechace la lectura, es intolerable que sea –o se crea- rechazado por ella.

EL DERECHO A SALTARSE LAS PÁGINAS

Si tienenganas de leer Moby Dick pero se desaniman ante las disquisiciones de Melville sobre el material y las técnicas de la caza de la ballena, no es preciso que renuncien a su lectura sino que se las salten, que salten por encima de esas páginas y persigan a Achab sin preocuparse del resto, ¡de la misma manera que él persigue su blanca razón de vivir y de morir! Si quieren conocer a Iván Dimitri, AliochaKaramazov y su increíble padre, que abran y que lean Los hermanos Karamazov, es para que ellos, aunque tengan que saltarse el testamento del starets Zósimo o la leyenda del Gran Inquisidor.
Un gran peligro les acecha si no deciden por sí mismos lo que está a su alcance saltándose las páginas que elijan: otros lo harán en su lugar. Se apoderarán de las grandes tijeras de la imbecilidad y cortarántodo lo que consideren demasiado “difícil” para ellos. Eso da unos resultados terribles. Moby Dick o Los miserables reducidos a unos resúmenes de 150 páginas, mutilados, destrozados, desmedrados, momificados, ¡reescritos para ellos en una lengua famélica que se supone que es la suya! Algo así como si yo me pusiera a dibujar de nuevo Guernica bajo el pretexto de que Picasso metió allí demasiadosbrochazos para un ojo de doce o trece años.
Y luego, incluso cuando somos “mayores”, y aunque nos repugne confesarlo, también nos seguimos “saltando páginas”, por unas razones que sólo nos conciernen a nosotros y al libro que leemos.

EL DERECHO A NO TERMINAR UN LIBRO

Hay muchos motivos para abandonar una novela antes del final: la sensación de ya leída, una historia que no nos engancha,nuestra desaprobación total a las tesis del autor, un estilo que nos pone los pelos de punta, o por el contrario, una ausencia de escritura que no es compensada por ninguna razón de seguir adelante… o bien el vago sentimiento de una derrota. He abierto, he leído, y no he tardado en sentirme sumergido por algo que notaba más fuerte que yo. He concentrado mis neuronas, me he peleado con el texto, peroimposible, por más que tenga la sensación de que lo que está escrito allí merece ser leído, no entiendo nada, noto una “extrañeza” que me resulta impenetrable.
La gran novela que se nos resiste no es necesariamente más difícil que otra…existe entre ella y nosotros una reacción química que no funciona. Entonces tenemos dos opciones: o pensar que es culpa nuestra, que nos falta una casilla, que...
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