Paulo cohelo

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PAULO COELHO
EL DEMONIO
Y LA SEÑORITA PRYM
Hacía casi quince años que la vieja Berta se
Sentaba todos los días delante de su puerta. Los
Habitantes de Viscos sabían que los ancianos
Suelen comportarse así: sueñan con el pasado y la
Juventud, contemplan un mundo del que ya no forman
Parte, buscan temas de conversación para hablar
Con los vecinos...
Pero Berta tenía un motivo para estarallí.
Y su espera terminó aquella mañana, cuando vio al
Forastero subir por la escarpada cuesta y
Dirigirse lentamente en dirección al único hotel
De la aldea. No era tal como se lo había imaginado
Tantas veces; sus ropas estaban gastadas por el
uso, tenía el cabello más largo de lo normal e iba
Sin afeitar.
Pero llegaba con su acompañante: el Demonio.
"Mi marido tiene razón -se dijo a símisma-.
Si yo no estuviera aquí, nadie se habría dado
Cuenta."
Era pésima para calcular edades, por eso estimó
Que tendría entre cuarenta y cincuenta años. "Un
Joven", pensó, utilizando ese baremo que sólo
Entienden los viejos. Se preguntó en silencio por
cuánto tiempo se quedaría pero no llegó a ninguna
conclusión; quizás poco tiempo, ya que sólo
llevaba una pequeña mochila. Lo másprobable era
que sólo se quedase una noche, antes de seguir
Adelante, hacia un destino que ella no conocía ni
le interesaba.
A pesar de ello, habían valido la pena todos
los años que pasó sentada a la puerta de su casa
esperando su llegada, porque le habían enseñado a
contemplar la belleza de las montañas (nunca antes
se había fijado en ello, por el simple hecho de
que había nacido allí, yestaba acostumbrada al
paisaje).
El hombre entró en el hotel, tal como era de
esperar. Berta consideró la posibilidad de hablar
con el cura acerca de aquella presencia indeseable,
pero seguro que el sacerdote no le haría caso y
pensaría que eran manías de viejos.
Bien, ahora sólo faltaba esperar los
acontecimientos. Un demonio no necesita tiempo
para causar estragos, igual que lastempestades,
los huracanes y las avalanchas que, en pocas
horas, consiguen destruir árboles que fueron
plantados doscientos años antes. De repente, se
dio cuenta de que el simple conocimiento de que el
Mal acababa de entrar en Viscos no cambiaba en
nada la situación; los demonios llegan y se van
siempre, sin que, necesariamente, nada se vea
afectado por su presencia. Caminan por el mundoconstantemente, unas veces sólo para saber lo que
está pasando, otras veces para poner a prueba
alguna alma, pero son inconstantes y cambian de
objetivo sin ninguna lógica, sólo los guía el
placer de librar una batalla que valga la pena.
Berta estaba convencida de que en Viscos no había
nada de interesante ni especial que pudiera
atraer la atención de nadie por más de un día,
Y mucho menos de unpersonaje tan importante y
ocupado como un mensajero de las tinieblas.
Intentó concentrarse en otra cosa, pero
no podía quitarse de la cabeza la imagen del
forastero. El cielo, antes soleado, empezó a
cubrirse de nubes.
"Eso es normal en esta época del año -pensó-.
No tiene ninguna relación con la llegada del
forastero, es pura coincidencia."
Entonces oyó el lejano estrépito de un
trueno,seguido de otros tres. Por una parte, eso
significaba que pronto llovería; por otra, si
decidía creer en las antiguas tradiciones del
pueblo, podía interpretar aquel sonido como la voz
de un Dios airado que se quejaba de que los
hombres se habían vuelto indiferentes a Su
presencia.
"Tal vez debería hacer algo. Al fin y al
cabo, acaba de llegar lo que yo estaba esperando."
Pasó unos minutosprestando atención a todo
lo que sucedía a su alrededor; las nubes seguían
descendiendo sobre la ciudad, pero no oyó ningún
otro ruido. Como buena ex católica, no creía en
tradiciones ni en supersticiones, especialmente
las de Viscos, que tenían sus raíces en la antigua
civilización celta que había poblado aquella zona
en el pasado.
"Un trueno es un fenómeno de la naturaleza.
Si Dios...
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