Pedro paramo

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  • Publicado : 13 de septiembre de 2012
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Diálogos “pedro paramo”

Hijo: vine a Cómala porque me dijeron que acá vivía mi padre un tal Pedro Páramo.
Hijo: ¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?
Arriero: Cómala señor.
Hijo: Esta seguro de que ya es Cómala.
Arriero: Seguro señor.
Hijo. ¿Y porque se ve esto tan triste?Arriero: Son los tiempos señor. ¿Y a que va usted a Cómala si se puede saber?
Hijo: Voy a ver a mi padre.
Arriero: ¡ah!, bonita fiesta le va a armar. Sea usted quien sea, se alegrara de verlo. ¿Y qué trazas tiene su padre, si se puede saber?
Hijo: No lo conozco, solo sé que se llama Pedro Páramo.
Arriero: ¡ah! Vaya.
Hijo: Si así me dijeron que se llama.
Arriero: ¡ah!
Hijo: ¿A dónde vausted?
Arriero: Voy para abajo señor.
Hijo: ¿Conoce un lugar llamado Cómala?
Arriero: Para allá mismo voy yo también soy hijo de Pedro Páramo.
Hijo: Hace calor aquí.
Arriero: Si y esto no es nada. Cálmese ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Cómala aquello esta sobre las brazas de la tierra, en la mera boca del infierno.
Hijo: ¿Conoce usted a Pedro Páramo?, ¿Quién es?
Arriero: Un rencorvivo. Mire usted, ¿ve aquella loma que parece vejiga de puerco? Pues detrasito de ella está la Media Luna. Ahora voltié para este otro rumbo. ¿Ve la otra ceja que casi no se ve de lo lejos que está? Bueno pues eso es la media luna de punta a cabo. Como quien dice, toda la tierra que se puede abarcar con la mirada. Y es de él todo ese terrenal. El caso es que nuestras madres nos malparieron enun petate aunque éramos hijos de Pedro Páramo. Con usted debe haber pasado lo mismo, ¿no?
Hijo: No me acuerdo.
Arriero: ¡Váyase mucho al carajo!
Hijo: ¿qué dice usted?
Arriero: Que ya estamos llegando, señor,
Hijo: Sí ya lo veo. ¿Qué paso por aquí?
Arriero: Un correcaminos, señor. Así les nombran a esos pájaros.
Hijo: No yo preguntaba por el pueblo que se ve tan solo, como si estuvieraabandonado. Parece que no lo habitara nadie.
Arriero: No es que lo parezca. Así es. Aquí no vive nadie.
Hijo: ¿Y Pedro Páramo?
Arriero: Pedro Páramo murió hace muchos años. Yo voy más allá, donde se ve la trabazón de los cerros. Allá tengo mi casa. Si usted quiere venir, será bienvenido, Ahora que si quiere quedarse aquí, ahi se lo haiga; aunque no estaría por demás que le echara una ojeada alpueblo, tal vez encuentre algún vecino viviente.
Hijo: ¿Dónde podre encontrar alojamiento?
Arriero: Busque a doña Eduviges, si es que todavía vive. Dígale que va de mi parte.
Hijo: ¿Y cómo se llama usted?
Arriero: Abundio.
Eduviges: Soy Eduviges Dyada. Pase usted.
Hijo: ¿Qué es lo que hay aquí?
Eduviges: Tiliches, tengo toda la casa entilichada, ¿De modo que usted es hijo de ella?
Hijo: ¿Dequién?
Eduviges: De Doloritas.
Hijo: Si ¿pero como sabe?
Eduviges: Ella me avisó que usted vendría. Y hoy precisamente, que llegaría hoy.
Hijo: ¿Quién? ¿Mi madre?
Eduviges: Sí ella. –Esté es su cuarto.
Hijo: Aquí no hay dónde acostarse
Eduviges: No se preocupe por eso. Usted ha de venir cansado y el sueño es muy buen colchón para el cansancio. Ya mañana le arreglaré su cama. Como usted sabeno es fácil ajuarear las cosas en un dos por tres. Para eso hay que estar prevenido, y la madre de usted no me avisó sino hasta ahora
Hija: Mi madre, mi madre ya murió.
Eduviges: Entonces esa fue la causa de que su voz se oyera tan débil, como se hubiera tenido que atravesar una distancia muy larga para llegar hasta aquí. Ahora lo entiendo. ¿Y cuando murió?
Hijo: Hace ya siete días.Eduviges: Pobre de ella. Se ha de haber sentido abandonada. Nos hicimos la promesa de morir juntas. De irnos las dos para darnos ánimo una a la otra en el otro viaje, por si necesitara, por si acaso encontráramos alguna dificultad. Éramos muy amigas. ¿Nunca le habló de mí?
Hijo: No nunca.
Eduviges: Me parece raro. Claro que entonces éramos unas chiquillas. Y ella estaba apenas recién casada.
Hijo:...
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