Penas

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Discurso sobre las penas
contraído a las leyes criminales de España, para facilitar su reforma
Manuel Lardizabal y Uribe

|                                                          |Non enim profecto ignoras legum opportunitates, et medelas pro temporum moribus, |
|        |et pro rerum publicarum generibus, proque vitiorum, quibus medendumest |
| |fervoribus mutari atque flecti, neque uno statu consistere; quin ut facies coeli,|
| |et maris ita rerum atque fortunae tempestatibus varientur. |
| |Sext. Caecil. apud A. Gell. Noct.Attic. XX. 1. |

Prólogo
     I. Nada interesa más a una nación, que el tener buenas leyes criminales porque de ellas depende su libertad civil y en gran parte la buena constitución y seguridad del Estado. Pero acaso no hay una empresa tan difícil como llevar a su entera perfección la legislación criminal.
     II. Las pasiones siempre vivas de los hombres, y lamalicia infinitamente variable, que encierra en sus profundos y tortuosos senos el corazón humano, producen naturalmente la perfidia, el dolo, las disensiones, la injusticia, la violencia, la opresión, y todos los demás vicios y delitos, que al paso que perturban el sosiego y seguridad de los particulares, tienen en una continua agitación y peligro a la república.
     III. Contener, o prevenirestos malos efectos; encadenar la fuerza y la violencia con lazos suaves, pero fuertes; sujetar las voluntades de los hombres sin perjudicar su justa libertad: conciliar el interés común de la sociedad con los derechos particulares de los ciudadanos; combinarlos de suerte, que no se destruyan mutuamente con su oposición; dirigir y manejar con destreza las pasiones de los hombres, haciéndolas servirtambién, si fuere necesario, al bien público, son los verdaderos objetos y el noble fin de toda legislación criminal.
     IV. Pero ¡cuántos obstáculos y cuántas dificultades no deben ofrecerse a un legislador en la ejecución de una empresa tan ardua como sublime! Para conseguirla es necesario un penoso y prolijo estudio de la filosofía, de la moral, de la política; un conocimiento exacto de lajusticia esencial y primitiva escrita en el Código de la naturaleza, fuente y origen de toda legislación; una ciencia cabal de las relaciones e intereses mutuos que debe haber entre la sociedad y sus individuos, y sobre todo un profundo estudio y conocimiento del corazón del hombre, el mayor enigma y más difícil de descifrar que hay en toda la naturaleza.
     V. A vista de esto no debe causaradmiración, que las leyes criminales de la mayor parte de los Estados de la Europa sean tan informes, y estén todavía tan distantes de su perfección; lo que se extrañará mucho menos, si se advierte, que algunas de estas leyes han sido efecto de la casualidad, o de urgencias momentáneas y pasajeras, otras (y éstas son las más) han sido hechas en unos tiempos tenebrosos, en que por una grandeignorancia, cuyos efectos necesarios son la ferocidad en las costumbres y la crueldad en los ánimos, se creía, que para contener los delitos, y refrenar las pasiones de los hombres, no podía haber otro medio que la fuerza, el rigor, la dureza, la severidad, el fuego y la espada. En unos tiempos, en que la venganza pronunciaba, y la cólera ejecutaba los juicios.
     VI. Ésta ha sido la suerte fatal ynecesaria de todas las legislaciones criminales de la Europa después de las irrupciones de los Bárbaros, y ésta tocó también por consiguiente, como era preciso, a la nuestra. Sin embargo, creo que con verdad puede decirse, que con todos sus defectos ninguna hay que tenga menos, y para convencerse de ello, basta leer con cuidado la Partida séptima y el libro octavo de la Recopilación, cotejando sus...
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