Pequeña apologia

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 53 (13056 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 6 de marzo de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Jauss, Hans Robert. [1972] Pequeña apología de la experiencia estética. Barcelona, Paidós, 2002. I Quien se defiende no admite de buen grado que, precisamente por hacerlo, aparece a los ojos de los demás como acusado.* Los teólogos, que debieran saberlo, cuentan sin embargo con la más antigua y larga experiencia en impugnaciones entre todas las disciplinas que acostumbran a defenderse medianteapologías, y por ello recomiendan pasar cuanto antes del discurso apologético débil al ataque y la lucha contra cualquier género de pseudoverdades.1 Quod licet Iovi, non licet bovi. Se ha de desconfiar de los consejos políticos de los teólogos, especialmente si son autoritarios y combativos. Esto explica también, si se reflexiona, que la más temprana impugnación de la estética muestre ciertassemejanzas con la más antigua impugnación de la teología: no es sencillamente que sus dogmas sean puestos en duda, sino que su misma existencia, su utilidad o incluso [29] su necesidad, ya no se toma en serio, lo que puede llevar incluso a pronosticar su fin inminente o, lo que todavía es más efectivo en el público, a que se registre como ya hundida. Tales anuncios de defunción pueden ser proclamadoscon tranquilidad: desde la tan conocida sentencia de Hegel sobre «la muerte del arte», hasta el recientemente proclamado «fin de la crítica burguesa», pasando por la más o menos apacible y periódica muerte de la literatura,2 hasta ahora todos los delincuentes han sobrevivido a su muerte anunciada. Pero peor aún que la guillotina de la crítica ideológica, bajo la que también sucumbe la estética, pararesguardar la memoria de los muertos del glorificado engaño del arte,3 es la función social a la que hoy se ven obligados a ajustarse los investigadores de la literatura y el arte. Es característico de este rol el no ser tomado en serio ni por la opinión pública burguesa, ni por la revolución antiburguesa de la nueva generación, ni por las disciplinas actualmente en cabeza, ni por las burocraciasplanificadoras de los Ministerios de Educación y Cultura. Si quisiéramos sintetizar la función que desempeñamos a los ojos de los demás, habría que decir: «Un investigador del arte es un tipo raro que vive como un holgazán, [30] que se permite dedicarse a su ocupación principal y además ser pagado por algo de lo que el resto de miembros honrados y trabajadores de la sociedad sólo pueden disfrutaren su tiempo libre». En una sociedad basada en la oposición entre trabajar y disfrutar y, tras la secularización consumada, también entre moral pública y prestigio social, esta sospecha no ha de ser desestimada. No muchos tienen el valor de saltarse esta barrera y comportarse como aquel patriarca de mi disciplina, el fundador de la estilística, Leo Spritzer [sic. Spitzer], quien un día, cuando unamigo se lo encontró en su escritorio y le preguntó «¿Estás trabajando?», dio la memorable respuesta: «¿Trabajar? No, ¡yo disfruto! ». Mi apología parte a propósito de
[Las citas retoman a partir de 1 en c/capítulo de esta edición; ese Nº se corresponde con el que sigue al de la númeración contínua]. *Conferencia pública pronunciada el 11 de abril de 1972 en el XIII Congreso Alemán de Historiadel Arte en Constanza; la presente versión mantiene el carácter oral y únicamente ha sido ampliada en su última parte, la dedicada a la función comunicativa de la experiencia estética. 1 Véase Die Religion in Geschichte und Gegenwart, Tubinga, 1957. 2 Acerca de la última declaración de muerte de la literatura, actualmente en curso, y del autodafé de la crítica burguesa de la literatura de KarlMarkus Michel, Hans Magnus Enzensberger y Walter Boehlich, véase K. H. Bohrer, Zuschauen beim Salto mortale -Ideologieverdacht gegen die Literatur, en Die gefährdete Phantasie, oder Surrealismus und Terror, Munich, 1970. 3 O. K. Werckrneister, Ende der Ästhetik, Frankfurt, 1971, pág. 79.

1

esta oposición. Por eso no quiero comenzar con la habitual justificación de que la actitud de goce con...
tracking img