Personal de prision

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  • Publicado : 9 de noviembre de 2011
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EL PERSONAL DE PRISIONES: AUTORITARISMO Y DELINCUENCIA
La vocación de carcelero difícilmente se adquiera en los juegos de la infancia donde se es policía o ladrón y se intercambian ritos necrófilos. Jamás se es carcelero. No surge pues esta actividad como una vocación lejana e interior de los primeros pasos de la vida. Eso le otorga un valor de extrema importancia al hecho de inclinarse por lafunción penitenciaria, que se ha definido previamente como servicio social o misión social, partiendo de la premisa de beneficiar a la readaptación social del delincuente. Dicho sea de paso, a estas alturas tal premisa ha perdido valor en el campo criminológico y penitenciario; por su costo, por un lado, y por las realidades sociales, por el otro. No se puede readaptar a nadie a la misma sociedad oal mismo ambiente que lo hizo y lo ha lanzado a la delincuencia. Igualmente ocurre con la llamada crisis del tratamiento carcelario. Alguna vez se dijo que a la pregunta “¿la prisión regenera?” habría que cambiarla por “¿el personal regenera?”  Ambas cuestiones forman parte en Latinoamérica de una paciente inutilidad donde, como en otras latitudes, la privación de libertad es la sanción másimportante y de mayor aplicación. Y lo que es considerablemente peor: apenas ingresado el delincuente preventivo que aún no se sabe y por largo tiempo no se sabrá si es culpable, comienza a sufrir la pena.
Sabe el personal penitenciario que con los medios y servicios con que cuenta, ligados a esas cárceles atiborradas de seres humanos, es imposible hacer algo que dignifique y estimule su profesión. Deahí que, ligado también a otros motivos, suele sentir vergüenza y menoscabo social por su actividad en las cárceles, lo que se traduce en desidia. Y ésta, de modo invariable, en ineficacia.
Los funcionarios jerárquicos están convencidos de que la gran cárcel o la cárcel con mejores comodidades soluciona sus problemas. Pero no los de los presos.
Por norma general la mentalidad del carcelero estáadscripta a la disciplina y a la seguridad. De ahí su convencimiento de que un recluso alojado las 24 horas del día en una celda es alguien que no molesta. O que un eficaz sedante o un depresor en el desayuno asegura la tranquilidad de la población estable para el resto del día. Su criterio se ha vuelto automático, sólo atento a esos conceptos de disciplina y seguridad. Sus únicas obsesiones sonel motín y la fuga. Para él, el preso, más que seguro y bien, debe permanecer bien seguro.
En algunos países de la región, la administración carcelaria está dirigida por fuerzas militares o policiales. En Cuba tiene carácter militar y otro tanto ocurre actualmente en ciertos Estados de México; una brigada militar dirige el establecimiento de Jundiai en Porto Alegre (Brasil); en Chile lagendarmería; en Uruguay la policía; y en la Argentina, excepto en la provincia de Mendoza, la dirección es paramilitar, con oficialidad, tropa, leyes orgánicas, reglamentos, estatutos y vestimenta castrenses, casino de oficiales y suboficiales.
Durante el denominado Proceso Militar, reino del terrorismo estatal, la administración penitenciaria, que había sido investida como un órgano de seguridad nacional- y así continúa hasta hoy - , sirvió en las cárceles clandestinas y los campos de concentración. Poseían servicio de inteligencia y un archivo donde figuraban los presos políticos, gremiales y sindicales, sus abogados y sus visitantes.
Los presos, que odian el uniforme policial, llaman tradicionalmente a esos funcionarios “policías”. De tal modo se contraría lo establecido en el Anexo de lasReglas Mínimas de Ginebra para el Tratamiento de Reclusos. En las “Recomendaciones sobre la selección y formación del personal penitenciario”, al referirse en el párrafo VI a las “Condiciones generales de servicio”, se expresa que dicho personal “deberá tener carácter civil” (Parágrafo 1) y, más concretamente, en el parágrafo 3: “No se deberá formar con miembros de las fuerzas armadas, de la...
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