Peste negra

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Memorias de la peste
Hace seis siglos y medio amenazó con borrar del mapa a la humanidad. Hoy, hace cien años se descubrió su causa. Aprendimos a curarla, pero todavía golpea y mata.

Fueron tres años de muerte y desolación: ninguna familia se salvó del azote y la sociedad tembló. De 1348 a 1350, la peste bubónica, también llamada peste negra, se llevó un cuarto de la población europea.Poblados enteros desaparecieron y muchas ciudades quedaron reducidas a villas en ruinas. Medio siglo después, las víctimas sumaban un tercio de los habitantes del viejo continente. Si bien esta epidemia fue la más terrible que recuerda la humanidad, no fue ni el primero ni el último ataque. La peste bubónica, aunque controlada por los antibióticos, aún hoy sigue golpeando al mundo.

El mal que vino deoriente Si bien el primer registro data de más de mil años antes de Cristo (el Viejo Testamento menciona una misteriosa enfermedad que atacó a los filisteos), Europa tuvo noticias de esta plaga bastante tiempo después. La primera epidemia se inició en 541 en el Norte de África, en unos meses llegó a Constantinopla y a las regiones vecinas. En esta ciudad causó estragos y amenazó las bases delimperio bizantino: en su pico de virulencia mataba a diez personas por día. No fue rápido, se quedó haciendo de las suyas durante dos siglos, al cabo de los cuales habían muerto cuarenta millones de seres humanos. La segunda ola llegó a final del siglo XIV, justo cuando las nuevas rutas, comerciales hacia Asia hicieron florecer la economía y aumentar la población. La plaga vino por esos mismoscaminos: en octubre de 1347, varios barcos con la tripulación muerta o agonizante atracaron en el puerto de Messina en Italia. La enfermedad se dispersó por toda Europa, parecía llevada por el viento. Para 1352 habían muerto veinticinco millones de personas. Todo empezaba con terribles fiebres acompañadas por inflamaciones

dolorosísimas en los ganglios de la ingle y la axila que recibieron el nombrede bubas (de allí el nombre de peste bubónica). La muerte sobrevenía en cinco días. La mayoría creía que era causada por los “vapores corruptos” de los enfermos, por los que

hombres, mujeres y niños agonizantes eran aislados y dejados a la buena de Dios. Europa enloqueció. En medio de la desesperación, sin ninguna explicación para esta calamidad repentina, los judíos se convirtieron en chivoexpiatorio: los acusaron de envenenar las aguas y se montaron terribles purgas y matanzas. Brujas y médicos, sospechosos de beneficiarse con la multiplicación de enfermos, también cayeron en la hoguera. Pero nada calmaba la furia de la plaga. El miedo se enseñoreó, calles enteras eran clausuradas con cadenas, los vecinos se enfrentaban y los padres abandonaban a sus hijos enfermos. Con la amenazade la muerte segura pendiendo sobre sus cabezas, se desató una ola de crimen y violencia: saqueos, suicidios y asesinatos cundieron por todo el continente. La Iglesia aseguraba que la epidemia era una manifestación de la ira divina: las visiones del apocalipsis arreciaban. En París, en cambio, una convención de científicos agolpaba en las iglesias para pedir la protección de la virgen, San Roque,San Sebastián o cualquiera de los sesenta santos con una influencia especial contra este mal. Grupos de flagelantes semidesnudos recorrían las calles golpeándose entre sí para purgar sus pecados antes del Juicio Final. Una nueva sociedad Si bien los primeros tiempos fueron los peores, durante más de dos siglos la peste bubónica siguió apareciendo cada tanto en las ciudades europeas más pobladas. EnVenecia tuvo más de veinte ataques hasta que desapareció en 1577. En Messina los brotes siguieron hasta 1743; cuando murió la mitad de sus habitantes. Barcelona también sufrió varios embates. En Londres, por ejemplo, continuó bien entrado el siglo XVII. En 1563, la joven reina Isabel se refugió en el castillo de Windsor, alrededor se alzaban las horcas de donde se colgaba a quien osara...
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