Poemas

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1162 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 10 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Pez
Por Israel León O’Farrill
Agosto de 1999.
Un pez en la pared, con un ojo fijo mirando toda la habitación. Y en el estupor de miles de reflejos opacos, sin vida, que es su expresión, puedo encontrar días y noches de desvelo. No he dormido en casi dos años de ausencia en lo material. Si he de hacerlo, quisiera hacerlo solo. Pero siempre ha de acompañarme a donde quiera que esté ese ojo depez. No me produce más que un sentimiento de abandono; no me produce más que un sentimiento de soledad. Insolente resulta su presencia. Pero, en horas largas observándolo he podido entenderlo. Es de un simbolismo casi hipnótico, catatónico. Al menos a ese estado me ha llevado. Y es patético que nunca cambie de lugar. Cuando Juliana y yo lo compramos en la playa, allá en Casitas Veracruz, nos parecióhermoso. Inclusive yo tenía una extraña fascinación por los peces: sus esqueletos de huesos transparentes y puntiagudos que portan escamas, carne y sangre y que los sostienen en movimientos mágicos, lentos en las inmensidades oceánicas; la representación de la sagrada evangelización que iniciaron los primeros cristianos; la gracilidad con que la especie nos antecedió, nos acompaña y nossobrevivirá; el misticismo con que fascina a pueblos enteros que subsisten gracias a su existencia y que lo han hecho desde que el tiempo se ubicó en la memoria de nuestros primeros ancestros.
Para Juliana, sería un elemento decorativo más de la casa, un espacio menos que cubrir de la blanca pared, en el pasillo que da a la sala. Ahora me harta. Ya no quiero verlo pues me trae recuerdos.
La ventana queestá detrás de mí, me permite saber la hora en los días soleados. Pero su ojo me hace saber cuando está nublado pues se humedece como esperando recibir alguna de las gotas o tan siquiera el vaho que se ha de juntar en la ventana. Sin duda, he adquirido otros sentidos a medida que el tiempo pasa. Pero extraño darme cuenta que va a llover cuando el olor a tierra húmeda se impregnaba en los poros demi nariz. Considero entonces que el pez se comunica conmigo. No ha sido removido de su lugar por ningún motivo salvo cuando Cuquita, la criada, lo baja de su clavo para limpiarlo. De vez en vez, a mí mismo me levantan y puedo ver algo más allá del pez, pero sólo es por unos segundos, pues invariablemente quedo en la misma posición en la mesita que se me ha asignado, frente a él. Juliana siempre sehizo cargo de la decoración de la casa en los tres años que vivimos juntos aquí por la del Valle. Ella misma pensó desde un principio dónde colocar todos los objetos que habíamos adquirido en ese tiempo, que si es corto en la vida de una pareja, es suficiente para hacerse de cantidad de cosas que al parecer no sirven para nada. Como ese pez. Un adorno más, pero que significa para mí dos años depaisaje, dos años en que el polvo se ha acumulado en la esquina arriba de mi cabeza. Cuquita es descuidada pues nunca su trapo alcanza a limpiar ese ínfimo rincón que sería para cualquiera, y que a mí, me inquieta bastante. Al principio, Juliana pasaba largas horas frente a mí, con el pez a su derecha, allá al fondo. Lloraba primero y de esas lágrimas podía percibir la sal y al observar al pez, meparecía que se regodeaba, como si supiera lo que uno de carne y hueso pudiera sentir en la mar salada. Él, que es de madera, jamás podría sentirlo. Pero además de la sal, podía sentir en esas lágrimas un sabor amargo, una angustia por la mitad de la cama con las sábanas tersas, sin arrugas, intactas. Podía fácilmente darme cuenta de que esa angustia se mezclaba intensamente con el sabor de lasoledad, y con el reprimido eco en la garganta de las palabras no contadas a alguien que ya no está.
Las visitas de Juliana cada vez se hicieron más pausadas y en la últimas, únicamente sentí una ausencia en sus ojos, una resignación que me hicieron estremecer. Y pasé a un lugar en su memoria, donde mis ojos, que tanto decía ella que le recordaban al oriente lejano, estaban ahora congelados por su...
tracking img