Polémicas " desde el mortero de krupp al rayo láser " por eric hobsbawn ¿adiós al movimiento obrero clásico?

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  • Publicado : 20 de noviembre de 2010
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Polémicas " Desde el mortero de Krupp al rayo láser "

POR ERIC HOBSBAWN

¿ADIÓS AL MOVIMIENTO OBRERO CLÁSICO?

Marxista confeso y convicto aún, el septuagenario historiador inglés Eric Hobsbawn (autor de Las revoluciones burguesas, Bandidos y la reciente Era del Imperio) reflexiona en esta conferencia sobre la crisis mundial de los movimientos obreros y se pregunta si sus victorias deprincipio de siglo no habrán sido, apenas, un signo de los tiempos.

Cien años después de la fundación de la Segunda Internacional, los partidos socialistas y de trabajadores se encuentran desorientados. A toda hora se preguntan con tristeza por su futuro y es lógico que así sea. Sin embargo, esta incertidumbre no es sólo patrimonio de nosotros, los socialistas.

¿Qué otros partidos, qué otrossectores de la sociedad saben realmente cómo será el futuro? ¿Quién está hoy seguro de algo sí no es musulmán, cristiano o judío fanático? Los irracionales son cada vez más otra vez; la creencia ciega es lo último a lo que uno puede aferrarse en un mundo en que todos han perdido su camino.

¿Se sabe el futuro en los Estados Unidos donde acecha el fantasma de la decadencia económica y política? ¿Selo conoce en Roma, donde, a pesar de todos sus esfuerzos de aggiornamiento, la Iglesia va quedando de lado en el mundo contemporáneo? ¿Acaso se está tan seguro como hasta hace unos años del porvenir del pueblo judío en Jerusalén, donde el sueño de la propia liberación nacional está muriendo bajo los bastones de los soldados que apalean niños palestinos?

Es obvio que no se lo sabe en Moscú. Queincluso ni se pretende saberlo. Pero lo que está sucediendo en la era de Gorbachov, desarrollos que habían sido declarados a priori imposibles por generaciones de ideólogos de la Guerra Fría prueban que incluso a ellos les ha llegado el fin de las certezas.

¿Y los economistas, esos teólogos de nuestro tiempo, disfrazados de expertos técnicos, conocen acaso el futuro tanto como aseguran?Evidentemente no. ¡Cuán poco se habla ya de ese monetarismo que a comienzos de la década dominaba el pensamiento de los gobiernos conservadores! ¿Cuándo fue la última vez que la señora Thatcher mencionó los nombres de Friedman o Hayek? Sin embargo, sólo han pasado diez años desde sus flamantes premios Nobel.

Si nosotros, los socialistas, nos estrellamos la cabeza contra el futuro, esa tierra para lacual nuestros manuales nos prepararon mal, los otros, como se ve, tampoco tienen manuales muy aplicables.

El socialismo, como todos los movimientos nacidos en los últimos cien años, acarrea una gran cantidad de traumas de origen: ¿Cómo trasladar las certezas de los tiempos del mortero de Krupp a la era de la tecnología láser? En los treinta años posteriores a la Segunda Guerra mundial, elplaneta se transformó global, radicalmente, con una velocidad tan sin precedentes que todos sus análisis previos, aunque correctos, debieron ser modificados (y desechados) a veces para atender a la nueva realidad.

TREINTA AÑOS DORADOS

Sin embargo, es tentador concebir —y simplificar— esta transformación histórica describiéndola como un “desarrollo económico-tecnológico” o poco más. Pero esta épocade expansión, de boom global (no sólo en la economía capitalista sino también, aunque en otro sentido, en las economías socialistas) estos “treinta años dorados” como los describió un comentarista francés, dejaron al mundo en herencia una crisis de larga duración que ya lleva al menos quince años. No creo por lo demás que podamos esperar un nuevo ciclo de larga duración de euforia económicamundial.

En este tiempo de crisis (que, curiosamente, comenzó exactos cien años después de la análoga Gran Depresión de la era Bismarck) las contradicciones internas y externas de la segunda posguerra han ocupado

el centro de la escena mundial. Ha quedado claro cuán frágiles e insostenibles son los viejos análisis y remedios políticos y qué difícil es reemplazarlos por otros nuevos. Por...
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