Polemica entre haya de la torre y mariategui

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 29 (7096 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 18 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
POLEMICA ENTRE HAYA DE LA TORRE Y MARIATEGUI

Al día siguiente de cerrar Mariátegui sus ojos para siempre comenzó la disputa política en el Perú sobre la verdadera naturaleza de sus ideas. Esta polémica no ha terminado todavía. Mariátegui, ¿era o no marxista? ¿Cuáles fueron, en realidad, sus relaciones con el nacionalismo pequeño burgués peruano, esto es, con el aprismo? La vitalidad de ladiscusión reposa sobre un asunto de la mayor importancia. Pues el duelo teórico entre la categórica aserción de Mariátegui de que «la revolución latinoamericana será socialista o no será» y el puro antiimperialismo del APRA, aunque no encierra todos los términos del problema, alude sin duda a la controversia tan actual sobre el carácter histórico político de la revolución en América Latina. Tanto losstalinistas, como los ultraizquierdistas y en cierto modo los apristas, pretenden confiscar para su propio bando la figura del luchador desaparecido. En un curioso homenaje tributado por Luis E. Heysen en 1930, el dirigente aprista llamaba a Mariátegui «bolchevique d’Annunziano». Estas palabras irreverentes desataron una batalla de invectivas entre apristas y stalinistas que seguramente noenriquecerá la historia de las ideas en Perú. Las tres figuras más notables del pensamiento revolucionario del Perú son Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui y Víctor Haya de la Torre. El primero era un anarquista aristocrático, introductor del modernismo literario y de la polémica anticlerical que hacía furor en Francia por esa época. González Prada es la figura principal de la generaciónpositivista, un escrupuloso artista del verbo que proclama la urgencia de romper con la tradición española y la herencia colonial. Su contribución a la lucha social del Perú es señalar al indio como al protagonista de la vida nacional. A diferencia de otros escritores e intelectuales de América Latina, que se complacían en las experiencias estéticas cuyas fórmulas importaban de Europa, González Pradatenía el temperamento de un agitador. En el teatro Politeama de Lima pronunció un discurso en 1888 donde observó este hecho fundamental: «No forman el verdadero Perú las agrupaciones de criollos y extranjeros que habitan la faja de tierra situada entre el Pacífico y los Andes: la Nación está formada por las muchedumbres de indios diseminadas en la banda oriental de la cordillera». Setenta añosantes, Simón Rodríguez, el magnífico maestro de Simón Bolívar, escribía lo siguiente:
«En lugar de pensar:
En Medos
En Persas
En Egipcios pensemos
En los
Indios»
Pero la oligarquía peruana, sus vástagos, protegidos y comensales, no pensaban jamás en sus «pongos». Los elegantes barrios residenciales de Lima y la despreocupada existencia en Europa se fundaban en la explotación inicua del indio,personaje central de la vida peruana desde el Incanato hasta hoy. Sin embargo, toda la vida del Perú visible se desenvolvía en la costa, entre blancos y mestizos.
En el «foco de civilización» del litoral florecían el positivismo, el liberalismo, los golpes de Estado, las «tradiciones peruanas» de Palma, la novela realista, el Parlamento, la pintura moderna y hasta el marxismo. Pero hacia elinterior de esa franja privilegiada, Perú se hundía en el atraso y la tristeza más profundas. De un lado se escribía la novela indigenista, y del otro agonizaban los indios semiesclavos. Por lo demás, desde el levantamiento del siglo XVIII con Túpac Amaru no habían cesado nunca las sublevaciones campesinas. Los más escandalosos atropellos y las violencias de los propietarios rurales desencadenaban dichassublevaciones, que concluían con la represión militar sangrienta de las víctimas de aquellos atropellos. Después de cada masacre se extendía por la sierra el silencio de los muertos; y en la costa, tiempo después, algún miembro de la clase ilustrada escribía una novela. Hacia 1848, Narciso Aréstegui publicaba «El Padre Horán», en cuya intriga se combina el retrato despiadado del cura rural con...
tracking img