Por què no me voy p´al norte

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LA BANDERA DEL PARQUE
José Juan Lera
La gente se arremolinaba en el centro del parque de aquel pequeño pueblecito enclavado entre la planicie que lleva al mar y las grandes montañas de la Madre Sierra Oriental. Era uno de tantos que se encuentran desparramados en gran parte del estado de Veracruz, más bien en la región del centro de ese estado. Una mañana fresca de abril, la neblina cubríagran parte del pueblo y sus alrededores, “es la blandura del café” decían los más viejos, refiriéndose a la humedad matutina en forma de niebla muy benéfica para la flor del aromático, esta región basaba gran parte de su economía en esta actividad, aunque en los últimos años había venido a menos por el bajo precio del producto.
El anciano llevaba de la mano a su nieto de apenas siete años, estedía la escuela a la que asistía el pequeño debería realizar los honores a la bandera como cada lunes. Todo parecía normal, el alcalde acompañado de sus colaboradores, así como de los miembros de la policía municipal, autoridades educativas y gente del pueblo se preparaban para este evento cívico que se realizaba más por costumbre que por amor patrio.
Para el pequeño Juan José esta era la primeravez que asistía a esta actividad cívica, con timidez observaba como la neblina cubría el parque y le daba un aspecto fantasmagórico.
-¡Abuelo! ¡Abuelo!
Gritaba al ver que su abuelo se había perdido en la niebla para ir a saludar al alcalde.
-¿Qué pasa Juanito?-¿qué te pasa?
Contestó el abuelo caminando rápidamente hacia el pequeño.
-Creí que te habías ido, ¡tengo miedo! ¡Mira casi no se venada!
El anciano abrazó cariñosamente al pequeño dándole confianza.
-¡No mi cielo, yo no te dejaría nunca! Solo fui a saludar al alcalde, pero mira ya van a empezar, ve con tu maestra para que te formes.
-¡Pórtate bien y con mucho respeto!
La niebla ya empezaba a disiparse, el maestro de ceremonias comenzó, ya se sabía de memoria todo el protocolo, primero la escolta realizó el recorridoacostumbrado, antes solicitó silencio, pidió que se mantuvieran en posición de firmes, pidió también que los presentes que estuvieran cubiertos se quitaran ya fuera el sombrero, gorra o cualquier cosa que portaran en la cabeza.
Juan José observaba con atención todo lo que pasaba, los miembros de la policía municipal se acercaban con la bandera que se izaría. Mientras todos entonaban el himno nacional,el alcalde ayudado por los policías comenzó a izar la vieja bandera de más de cuatro metros de largo, sus colores ya se habían desteñido por el sol y la lluvia, ya tenía varios años que el pendón tricolor no se había cambiado, llevaba ya tres administraciones y ningún alcalde se preocupó por cambiarla o arreglarla.


El anciano fijó la mirada en la bandera que ya ondeaba en todo lo alto delasta del centro del parque, algunos miembros de la comuna miraban su reloj en espera de que ya terminara el acto.
-Señor Alcalde ¿le puedo pedir un favor?
Preguntó uno de los regidores, era éste un líder de colonias que por su “gran desempeño social” había logrado una, de las ocho regidurías de ese ayuntamiento.
-¿Qué favor Anselmo?
Contestó inmediatamente el Alcalde.
-Pos quiero decirle–(hablando casi al oído del Alcalde) que no vaya a echarse un discurso largo, piense que no hemos desayunado nada y..
¡Tranquilo señor regidor! ¡No se preocupe! – lo interrumpió
Contestó él antes de que terminara de hablar, ¡no voy a hablar mucho!
-¡No me mal interprete! ¡Mire, ya vio cuantos niños! ¡Lo más seguro es que no han desayunado!
-“Ah que mi señor regidor” “como se preocupa por losescuincles”-pensó el Alcalde.
El anciano seguía con la mirada fija en la bandera que se movía como si estuviera en una película en cámara lenta, esperó a que el munícipe terminara de hablar, cada lunes después de los honores hacía público las actividades que realizará durante la semana .
Tomó la mano del nieto y dirigió sus pasos hacia él que ya se encaminaba hacia al pequeño kiosco a tomar...
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