Posmodernidad

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Zygmunt Bauman Modernidad y holocausto
Madrid, Sequitur, 1997 (e.o. 1989)

Zygmunt Bauman Modernidad y ambivalencia
Barcelona, Anthropos, 2005 (e.o. 1991)

Zygmunt Bauman Modernidad líquida
Buenos Aires, F.C.E., 2003 (e.o. 1999)

La editorial Anthropos nos ha traído a los lectores de lengua castellana una de las obras más emblemáticas del sociólogo polaco Zygmunt Bauman. No se entiendecomo «Modernidad y ambivalencia», que es uno de los vértices de la trilogía nuclear de su obra y su trabajo de más calado teórico, haya sido traducido tan tardíamente, y esto es todavía más extraño si tenemos en cuenta que sí se ha hecho lo propio con otras obras más periféricas y modestas de su biografía. (Léase «La posmodernidad y sus descontentos» ([1997] 2001, Madrid, Akal) o «La sociedadindividualizada» ([2000] 2002, Madrid, Cátedra ). Modernidad y ambivalencia representa uno de los análisis más certeros y profundos de la textura de la realidad social y de los diferentes enfoques teóricos y prácticos desde los cuales el hombre ha intentado desentrañarla, casi nunca con mucho éxito, con el fin y la esperanza de que, con la ayuda del conocimiento adquirido en esta empresa, pudieradescubrir una serie de recetas para intervenir prospectiva e impunemente en ésta. A lo largo de este libro, Zygmunt Bauman nos describe el tránsito silencioso del modo moderno de gestionar la realidad al modo posmoderno, sin embargo, estos dos tipos ideales comparten el telón de fondo de la ambivalencia. El ethos que ha caracterizado al conocimiento en la época de la modernidad «sólida», centrada en lasociedad del trabajo productivo y el mito del progreso, hunde sus raíces en el mito de Prometeo en el plano mitológico y en el escalpelo diseccionador-auscultador en el plano metodológico. En otras palabras, Bauman, siguiendo la estela que marcaron Adorno y Horkheimer en su «Dialéctica de la Ilustración», de 1947, desenmascara el ansia de dominio, algunas veces implícita aunque otrasescandalosamente explícita, que late tras la lógica de clasificación, segregación y el principio de identidad, pilares desde los cuales se fundó el proyecto ilustrado. Esta lógica clasificatoria, cuando es llevada a la práctica en el contínuum de lo real, se da de bruces con un elemento no deseado, un producto colateral que escapa a cualquier intento de enjaulamiento conceptual: la ambivalencia. Lógica éstaque, por otra parte, alineada con el poder fáctico de un
RES nº 5 (2005) pp. 161-166

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GURE ELIA

aparato estatal hambriento de orden y pureza, puede desembocar (y de hecho, como todos sabemos, lo hace) en el genocidio escrupulosa y asépticamente diseñado. La ambivalencia, nos dice Bauman, es el grano más molesto que le ha salido a la modernidad, y le ha salido a ella precisamenteporque ha sido la que, con más fervor y beligerancia, le ha declarado la guerra, la que más intensamente ha intentado domeñarla. Ya que todo acto de clasificación, de ordenamiento, de empaquetamiento de lo real en pares opuestos y unívocos, genera más terceros residuales, más plurivocidad, desata más ambivalencia, deviniendo en una espiral que se autoreproduce. El ansia de orden y la ambivalencia sondos caras inextricables de una misma moneda, las dos se nutren y se retroalimentan. Desde este punto de partida, a saber, que la ambivalencia es la condición de posibilidad de todo proyecto de ordenamiento de lo real, Bauman inicia su incursión analítica por la historia de la modernidad, o lo que es lo mismo, de nuestros anhelos, desasosiegos y frustraciones que estallaron en el vacío defundamentos dejado por la muerte del principio vertebrador premoderno, léase: Dios. La modernidad se caracteriza no por el «sueño de pureza» de su esquema clasificatorio sino por su «ambivalencia» arquetípica que oscila entre la gran liberación del pasado y la angustia de lo más nuevo y siempre lo mismo, entre el escape del mito y el retorno a él, entre el orden des-ordenado del pasado y el desorden...
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