Primera intencion

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  • Publicado : 21 de noviembre de 2010
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-¿Qué estoy haciendo?- se preguntó. Pasó sus manos por su pelo. Entrelazó sus dedos con sus cabellos y apretó, sintió la presión de la acción en la coronilla. Suspiró y cerró los ojos, y vio motas de color con un fondo negro. Bajo las manos, tapándose los ojos con ellas.
Se encontraba sentado con los codos apoyados en sus rodillas. Su camisa estaba húmeda por el sudor y las piernas le dolían.Aplico presión en sus ojos y soltó un gemido. “Ojalá” pensó “todo desapareciera de la misma forma en que lo hace un suspiro”
Todo iba mal. Todo le salía mal. Aunque Akira le digiera lo contrario; él sabía que todos lo culpaban. Todos, sin excepción alguna, lo odiaban. Incluso había notado cómo Akira cerraba los ojos y volteaba la cabeza cuando el fallaba.
Un aullido se escuchó; lejano y apagado.Ian se cruzó de brazos y se recargó en la pared, aún con los ojos cerrados. No, no iría. Aunque lo llamaran cien veces. No volvería a hacerlo.
Unos golpes en la puerta lo sobresaltaron.
-¿Alteza Acogni, ésta usted ahí?- la voz suave de Suri sonó apagada por la puerta. Ian no contestó. Tal vez, si se quedaba callado…-¿su Alteza; Ag-a-Glea´con?-volvió a preguntar. Ian sostuvo la respiración eintentó no moverse. “Vete, ¡Lárgate!” Pensó, cruzando los dedos.
Unos pasos que se alejaban le indicaron que su Anan se alejaba. Soltó el aire aliviado. Estiró las piernas y dejo que sus brazos colgaran a los lados. El banco en el que se encontraba era pequeño, así que la mayor parte de sus brazos quedo en el suelo. Sintió frío; sus pies descalzos tantearon el piso. Era agradable la sensación. Unpoco de frío le venía bien después de tener el cuerpo siempre caliente.
Otro aullido se escuchó, ahora más fuerte. Ian abrió los ojos de golpe, y maldiciendo pateo el piso. Akira no lo dejaría escaparse con la suya. Lo buscaría, y de seguro lo encontraría.
-¿por qué?- se pregunto, ahora con un nudo en la garganta y a punto de soltar lágrimas de ira. Él no lo había pedido. La impotencia de susituación lo sofoco. Sintió su ira crecer, como una llama en su interior que lo devoraba todo. Apretó los puños y con ellos golpeó el suelo.
Pasos, y luego el sonido de algo olfateando. Ian miró el pequeño espacio que había entre la puerta y el suelo. La luz del cuarto anexo dibujaba una línea amarilla en el suelo. Un cuerpo fue tapando la luz, y un olfateo ronco se escuchó del otro lado de lapuerta.
“Genial” pensó el muchacho. Akira había mandado sus lobos a buscarlo.
El lobo se alejó de la puerta y unos pasos se acercaron a ella. Ian pudo sentir la presencia de la muchacha del otro lado, deseo que ella pudiera sentir su odio. Sentir a quién estaba dirigido.
La puerta se abrió, y la luz inundó aquel cuarto oscuro, cegando por un momento a Ian. Entreabriendo los ojos, el muchachovio una figura negra en el umbral de la puerta.
-Bien.-dijo la voz de Akira.-ahora canaliza esa ira en algo útil.
Y dicho eso se marchó. Ian la maldijo en su mente y volvió a golpear el suelo con sus puños.
-Quédate con él; que se cambie de ropa y que valla al comedor.- ordenó la muchacha, tras un corto silencio agregó:- si es necesario oblígalo.
Ya acostumbrado a la luz, Ian miró hacia lahabitación. Un gran lobo marrón se encontraba sentado mirándolo. Grandes nudos de pelo oscurecían su tono, y unos cuantos mechones estaban descoloridos. Era un lobo viejo, de eso no había duda.
Ian se paró y entró a la habitación. Fue directo al lobo. Sus grandes ojos cafés lo miraron a la vez que las grandes y peludas orejas giraban hacia él. EL muchacho se acercó lo suficiente para oler elaliento del lobo, cálido y fuerte. El lobo tuvo que bajar un poco la cabeza, y el muchacho tuvo que alzar la suya, y así se miraron a los ojos.
Se quedaron un rato así. El lobo al ver que el muchacho no se movía, gruñó. EL muchacho ni se inmutó. El lobo volvió o gruñir, bajo y entornando los ojos. El muchacho le devolvió la mirada desafiante. No podía hacerle nada. Ni él al lobo ni el lobo a él. Con...
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