Problematica

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AUTORES:

Briceño Erika 20.927.805
Gil Yanismeth 18.107.764
Rivero Yessica 18.345.741

1º Semestre Aduana C.U.A.M
Sección: # 01 Turno: Mañana

CAPÍTULO I

EL RESFRIADO DE LA ABUELA

En la casa del viejo Roble la Abuela Salamiento se despertó una mañana con un terrible resfriado.

–¡Mano... Mano… lín… Achís! – Estornudo.

–¿Qué te ocurre? – Preguntó Manolín, entrandoen el dormitorio.

–He pescado un horrible resfriado – Se lamento – Tráeme el pañuelo. Está colgado detrás de la puerta.

–¿Esta cosa? Pensé que era una sábana – Se burló Manolín mientras descolgaba el enorme pañuelo.

– No seas descarado – Le riño la Abuela – Hoy irás por mí al mercado.
Estoy demasiado enferma. Mira, he escrito la lista de compra.

– Dámela – Dijo Manolín orgullosísimomientras se ponía su sombrero (donde vivía Chispita, la araña mágica). Cuando ambos se marchaban la Abuela Salamiento estornudó con su enorme nariz y todos los árboles del bosque embrollado se agitaron.

Manolín y Chispita llegaron al final del bosque. Y allí en un claro, estaba el mercado, lleno de gente extraña e interesante.

Manolín pasó frente al mago de la suerte, un adivino que haciatrucos con globos, y frente a una anciana que hacia vestidos de cuerda. El último tarantín pertenecía al Doctor Hierbabuena, un famoso curandero.

–¡Vengan, vengan! – Gritaba.
Compren una botella del brebaje Pelón y su pelo crecerá tan fuerte y recio como la hierba en los pastos. Es la octava maravilla del mundo. ¡Lo vendo barato a mitad de precio!.

– Perdóneme – dijo Manolín. – Mi Abuelaha pescado un resfriado espantoso. ¿Tendrá usted algo para curárselo?

– Claro que lo tengo, Mozalbete – Mintió el Doctor Hierbabuena – Tengo en mi tienda justo lo que necesitas. – Naturalmente, el Doctor Hierbabuena no tenía tal cosa, sino cientos y cientos de frascos del brebaje Pelón.

Despegó una de las etiquetas y escribió una nueva: “Cura Rápida para Resfriados”.

– Ahora llévate estoa casa y haz que tu Abuela lo huela. Pero en cualquier caso, muchacho, no dejes que lo beba o lo derrame sobre nada.

– De acuerdo. Muchísimas gracias dijo Manolín.

Puso el frasco debajo de su sombrero, para conservarlo bien y entonces Chispita, que se había echado un rato para dormir en él se despertó de repente.

¿Qué es este olor espantoso? Pensó oliendo la botellita del brebajePelón.

“Tendré que hacerlo desaparecer con magia o nadie querrá visitarme”. Y agito su varita.

Dubidí, dubidá: como verás este sombrero está ocupado así que te vas.

Pero el frasco permaneció donde estaba, y, en cambio, Manolín salió despedido de su propio sombrero.

–¡Oh! Lo siento, Manolín. Mis encantos siempre salen mal.

Manolín se levantó y se puso de nuevo el sombrero.

– Noimporta – dijo -. Mira, Chispita podemos hacer aquí la compra.

CAPÍTULO II

LA CARAVANA DE SORPRESAS DEL SEÑOR MALASFACHAS

Estaban frente a la caravana de las sorpresas del señor Malasfachas. El interior del carromato era más grande de lo que parecía por fuera, y sus estanterías estaban repletas de cajas, botellas y cestas. El señor Malasfachas tenía de todo, desde un calcetín de elefante hastael cepillo de dientes de un ratón.

Manolín paseaba asombrado entre las alfombras de piel de zorro, las alas de mariposa, los huesos de ballena y los parcos metidos en botellas. Había cintas de pelo para buitre libros de canciones para ciervos, libros de ortografía para duendes y un mapa de senderos del fondo del mar. Había también un aparato de radio sin sonido y un retrato del hombreinvisible.

Chispita quedó encantada cuando encontró un departamento sólo para arañas donde podía comprar moscas escabechadas y pijamas de ocho piernas.

Manolín se asomó por encima del mostrador y allí estaba el señor Malasfachas.

– Pasa, pasa. Tú eres el pequeño nietecito de la señora Salamiento, ¿No?

– Eso es – Respondió Manolín.
Ella no se encuentra muy bien. Así que hoy he venido yo...
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