Prueba

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1015 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 8 de mayo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Leyenda
Autor: Alicia Morel

Los dioses de la luz
Antes que (los mapuches descubrieran cómo hacer el fuego vivían en grutas de la montaña;"casas de piedra", las llamaban. Temerosos de las erupciones volcánicas y de los cataclismos, sus dioses y sus demonios eran luminosos. Entre éstos, el poderoso Cheruve. Cuando se enojaba, llovía piedras y ríos de lava. A veces el Cheruve caía del cielo enforma de aerolito.
Los mapuches creían que sus antepasados revivían en la bóveda del cielo nocturno. Cada estrella era un antiguo abuelo iluminado que cazaba avestruces entre las galaxias. El sol y la luna daban vida a la tierra como dioses buenos. Los llamaban padre y madre. Cada vez que salía el sol, lo saludaban. La luna, al aparecer cada veintiocho días, dividía el tiempo en meses. Al notener fuego, porque no sabían encenderlo, devoraban crudos sus alimentos; para abrigarse en el tiempo frío, se apiñaban en las noches con sus animales, perros salvajes y llamas que habían domesticado.
Tenían horror a la oscuridad; para ellos estaba llena de fantasmas, demonios y brujos.
El canto del chuncho, en la noche, era signo de enfermedad y muerte.
Se imaginaban cosas terribles. En una deesas grutas vivía una familia: Caleu, el podre; Mallén, la madre y Licán, la hijita.
Una noche Caleu se atrevió a mirar el cielo de sus antepasados y vio un signo nuevo, extraño, en el poniente: una enorme estrella con una cabellera dorada.
Preocupado, no dijo nada a su mujer y tampoco a los indios que vivían en las grutas cercanas.
Aquella luz celestial se parecía a la de los volcanes, ¿traeríadesgracias, quemaría bosques?
Aunque Caleu guardó silencio, no tardaron en verla los demás indios. Hicieron reuniones para discutir qué podía significar el hermoso signo del cielo. Decidieron vigilar por turnos junto a sus grutas.
El verano estaba llegando a su fin y las mujeres subieron una mañana muy temprano a buscar frutos de los bosques para tener comida en el tiempo de frío.
Mallén y suhijita Licán treparon también a la montaña.
-Traeréis piñones dorados y avellanas rojas -dijo Caleu.
-Traeremos raíces y pepinos del copihue -agregó Licán.
La niña había acompañado otras veces a su madre en estas excursiones y se sentía feliz.
-Vuelvan antes que caiga la noche -dijo Colea.
Las mujeres llevaban canastos tejidos con enredaderas. Parecía una procesión de
choroyes, conversando yriendo todo el camino.
Allá arriba había gigantescas araucarias que dejaban caer lluvias de piñones. Y los
avellanos lucían sus frutas redondas, pequeñas, rojas unas, color violeta y negras otras, según iban madurando. . ,
No supieron cómo pasaron las horas. El sol empezó a bajar y cuando se dieron cuenta, estaba por ocultarse.
Asustadas, las mujeres se echaron los canastos a laespalda y tomaron a sus niños en la mano.
-¡Bajemos, bajemos! -se gritaban unas a otras.
-No tendremos tiempo. Nos pillará la noche y en la oscuridad nos perderemos para siempre -advirtió Mallén,
-¿Qué haremos entonces? -dijo la abuela Collalla, que no por ser la más vieja era la más valiente.
-Yo sé dónde hay una gruta por aquí cerca, no tenga miedo, abuela -dijo Mallén. Guió a las mujeres consus niños por un sendero rocoso. Sin embargo, al llegar a la gruta, ya era de noche. Vieron en el cielo del poniente la gran estrella con su cola dorada. La abuela Collalla se asustó mucho.
-Esa estrella nos trae un mensaje de nuestros antepasados que viven en la bóveda del cielo -exclamó.
Licán se aferró a las faldas de su madre y lo mismo hicieron los demás niños.
-Vamos, entremos a la grutay dormiremos bien juntas para que se nos pase el miedo -dijo Mullen. .
-Eso sería lo mejor -murmuró Collalla, temblorosa.
Ella conocía viejas historias, había visto reventarse volcanes, derrumbarse montañas, inundaciones, incendios de bosques enteros.
No bien entraron a la gruta, un profundo ruido subterráneo las hizo abrazarse invocando al sol y la luna, sus espíritus protectores.
Al ruido...
tracking img