Prueba

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 15 (3588 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 13 de diciembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
ACTOS DE CONTRICIÓN
Hemos sido elegidos por el amor de Dios, hijas e hijos queridísimos, para vivir este camino -siempre joven y nuevo- de la Obra, esta aventura humana y sobrenatural, que es corredención con Cristo, participación estrecha e íntima en el ansia impaciente de Jesús por extender el fuego que había venido a traer a la tierra (cfr. Luc. XII, 49) (1). Con la gracia de Dios, conesfuerzo y con la ayuda de todos nuestros hermanos en la Obra, vamos realizando en nuestra vida la identificación con Jesucris-to, meta de toda santidad. Es tarea larga, que no puede darse por ter¬minada en unos años: es un trabajo de toda la vida.
Cada día que pasa, el alma contemplativa se asemeja más y más a Jesucristo, se configura más profundamente con El mediante la ora¬ción y la recepción desacramentos. El alma se endiosa: ¡su vida nueva contrasta tanto con la de antes, y con la que a su alrededor encuentra tantas veces! (2). Pero sabe que sólo en el Cielo esa identificación será perfecta: hay, a lo largo de esta navegación de la vida nuestra, tiempos de bonanza -interna o externa- incluso prolongados; pero sólo en el Cielo la paz es definitiva, la serenidad completa (3). Mientrascaminamos, sentiremos el peso de la flaqueza: miserias que sanar, puntos de lucha, defec¬tos de carácter quizá aparentemente superados y que de pronto parecen cobrar más fuerza, llamadas de la gracia a las que no sabemos corresponder con generosidad...
Es consecuencia de la naturaleza caída, que se debate entre el bien y el mal, entre el pecado y la virtud, entre el egoísmo y la entrega. No podemosolvidar -recuerda nuestro Padre- que por el pecado original estamos proni ad peccatum; estamos injertados en aquella primera pareja caída; tenernos facilidad grande para caer; sentimos en la boca todo el sabor de aquella herencia. Propter peccata, por nuestros pecados, por el original y por los personales, padecemos todos esos sentimientos que no son de paz; esos errores: porque la naturaleza humanaestá muy dispuesta al error (4). Pero también tenemos al alcance de la mano el remedio oportuno: la contrición, los actos de desagravio, que constituyen una de las Normas de siempre de nuestro plan de vida.


La conciencia de la propia miseria
Como consecuencia de esa ley del pecado que llevamos dentro, puede ocurrir que, después de muchos años de servicio a Dios, después de llegar a lamadurez luchando por vivir bien las Normas, alguien sienta, de pronto, de un modo especialmente vivo, toda la miseria de que estamos hechos. La obediencia, vivida anteriormente -mejor o peor, pero con alegría-, puede volverse un deber insoportable, que tropieza con un impulso incontrolado de rebeldía. Quizá también el espíritu crítico, que parecía definitivamente dormido y superado, renace cortante ylleno de amargura. Es posible que los pequeños detalles de la entrega se conviertan en algo sumamente costoso. Al mismo tiempo, el corazón puede verse atraído por cosas a las que había renunciado, y guardarlo entero para Dios supone una lucha y esfuerzo continuos. Tampoco sería extraño que los defectos del carácter -los propios y los de los de¬más- apareciesen con otro relieve, agigantados, hastaresultar difíciles de sobrellevar.
Esa repentina conciencia de la propia miseria no puede ser nunca motivo de sobresalto. Es algo normal en la vida interior, que alguna vez podremos experimentar. Pero hemos de estar prevenidos, porque existe el peligro de reaccionar de un modo humano, y las consecuencias serían desastrosas.
En efecto, puede caerse en la tentación de achacar al ambienteex¬terior o a determinadas circunstancias la razón de ser de nuestra flaqueza. De este modo el alma cierra el camino de la humildad, que es el que le habría de llevar a Dios, y no se deja ayudar. En consecuencia, los propósitos de mejora resultan una y otra vez ineficaces; y la tensión de una lucha denodada que, sin embargo, no produce fruto alguno, de¬semboca en una inquietud que quita la paz, la...
tracking img