Psicologia clinica

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 12 (2911 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 13 de junio de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
CI UNA DIFICULTAD DEL PSICOANÁLISIS 1917

HAREMOS constar, desde luego, que no nos referimos a una dificultad intelectual, a algo que haga incomprensible, para el lector o el oyente, el psicoanálisis, sino a una dificultad afectiva; a algo que enajena al psicoanálisis los sentimientos del oyente o el lector, inclinándole a no interesarse por él o a no darle crédito. Y, evidentemente, ambosórdenes de dificultad producen la misma consecuencia. Alguien que no ve con simpatía suficiente una cosa, no la comprenderá tampoco fácilmente. En atención al lector, al que me represento como plenamente imparcial aún, habré de tomar las cosas desde alguna distancia. El psicoanálisis ha construido, sobre la base de una gran cantidad de observaciones e impresiones, algo como una teoría, que es conocidacon el nombre de teoría de la libido. Como es sabido, el psicoanálisis se ocupa de la explicación y la supresión de las llamadas perturbaciones nerviosas. Para resolver tales problemas tenía que ser hallado previamente un punto de ataque, y nos decidimos a buscarlo en la vida instintiva del alma. Así pues, ciertas hipótesis sobre la vida instintiva del hombre constituyeron la base de nuestraconcepción de la nerviosidad. La Psicología enseñada en nuestros centros pedagógicos sólo nos da respuestas insatisfactorias cuando la interrogamos sobre los problemas de la vida anímica. Pero en ningún sector son tan insuficientes como en el del instinto. Queda, pues, a nuestro arbitrio la elección de la forma en que hayamos de procurarnos una primera orientación en este campo. La concepción vulgardestaca el hambre y el amor como representantes de los instintos que aspiran, respectivamente, a la conservación del individuo y a su reproducción. Agregándonos a esta distinción, tan próxima, discriminamos nosotros también en el psicoanálisis los instintos de conservación, o instintos del yo, de los instintos sexuales, y damos a la energía, con la que el instinto sexual actúa en la vida anímica, elnombre de la libido -apetito sexualcomo algo análogo al hambre, a la voluntad de poderío, etc., entre los instintos del yo. Sobre la base de esta hipótesis hacemos luego el primer descubrimiento importante. Averiguamos que los instintos sexuales entrañan máxima importancia para la comprensión de las enfermedades neuróticas, y que las neurosis son, por decirlo así, las enfermedades específicas dela función sexual. Que de la cantidad de libido y de la posibilidad de satisfacerla y derivarla por medio de la satisfacción depende, en general, que una persona enferme o no de neurosis. Que la forma de la enfermedad es determinada por el modo en que el individuo haya recorrido la trayectoria evolutiva de la función sexual o, como nosotros decimos, por las fijaciones que su libido hayaexperimentado en el curso de evolución. Y que poseemos, en cierta técnica, no muy sencilla, de la influencia psíquica, un medio de explicar y curar, al mismo tiempo, varios grupos de neurosis. Nuestra labor terapéutica alcanza máxima eficacia en una cierta clase de neurosis nacida del conflicto entre los instintos del yo y los instintos sexuales. Sucede, efectivamente en el hombre que las exigencias de losinstintos sexuales, que van mucho más allá del individuo, son juzgadas por el yo como un peligro que amenaza su conservación o su propia estimación. Entonces, el yo se sitúa a la defensiva, niega a

los instintos sexuales la satisfacción deseada y los obliga a buscar, por largos rodeos, aquellas satisfacciones sustitutivas que se manifiestan como síntomas nerviosos. La terapia psicoanalíticaconsigue, en tales casos, someter a revisión el proceso de represión y derivar el conflicto hacia un desenlace mejor, compatible con la salud. Algunos incomprensivos tachan de unilateral nuestra valoración de los instintos sexuales, alegando que el hombre tiene intereses distintos de los del sexo. Ello es cosa que jamás hemos olvidado o negado. Nuestra unilateralidad es como la del químico que...
tracking img