Psicologia de la prostitucion

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  • Publicado : 29 de mayo de 2011
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PSICOLOGIA DEL CLIENTE EN LA PROSTITUCION. Por Juan Carlos Volnovich

El autor propone un abordaje de la prostitución desde el punto de vista de la psicología del cliente: esos “tipos como cualquier otro” que, más allá de las diversas razones que pueden aducir, expresarían “el reforzamiento de los valores más tradicionales del patriarcado”.

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Hombre que va de putas
En los últimos añosla “prostitución” está siendo objeto de apasionados debates que tienen su eje en las cuestiones legales –la intervención del Estado en su reglamentación, prohibición o abolición–, los conceptos morales y éticos que están en juego, los determinantes sociales que la fundan y, por sobre todo, el protagonismo de tres de sus actores implicados: las prostitutas, los proxenetas y las mafias que dominanla trata y el tráfico con mujeres y niños: intentaré abordar el tema desde el punto de vista del “cliente”. Pretendo acercarme al problema desde la psicología del usuario: aquel que consume prostitución.

Lo hago a sabiendas de que no existe una nosología que incluya a todos estos clientes; a sabiendas de que voy a verme defraudado si persigo un perfil particular, un tipo de personalidad en laque pudieran agruparse. Mis referentes serán esos seres anónimos, comunes, invisibles. Porque, si algo tienen en común los varones homo o heterosexuales que consumen prostitución, es justamente eso: son invisibles. Casi todos los trabajos de divulgación o académicos que se encargan del tema coinciden en ocultar y silenciar el lugar de los clientes. Estos escritos, al tiempo que vehiculizan la dignaintención de estudiar el fenómeno y denunciarlo, protegen con un manto de inocencia a los usuarios. De modo tal que, casi siempre, referirse a la “prostitución” supone aludir a las prostitutas (putas, taxi-boys, travestis); a los rufianes y a los burdeles; a las mafias y a los proxenetas; pero no a los clientes.

Sin embargo, el cliente, el más guardado y protegido, el más invisibilizado de estahistoria, es el protagonista principal y el mayor prostituyente. La explotación de mujeres, de niños y niñas se hace posible sólo gracias al cliente, aunque su participación en este asunto aparezca como secundaria, como secuela de un flagelo, como subproducto de una oferta.

Además, a los clientes mismos les cuesta aceptar su condición, representarse como tales. No se reconocen así.

Al ponerel énfasis en los clientes pretendo, también, reformular la pregunta que generalmente tiene a las mujeres por destinatarias. Esta es: ¿cuáles son las condiciones sociales y las determinaciones subjetivas que llevan a que una mujer se prostituya? Como aquí aparece, inevitable, una apelación a la pobreza, a la marginación, a la falta de oportunidades y al abuso sexual previo; como casi siempreaparece aquí la necesidad de discriminar la prostitución forzada de la prostitución “elegida libremente”, es mi intención sostener, sin clausurarlo con respuestas apresuradas, el siguiente interrogante: ¿cuáles son las condiciones sociales y las determinaciones subjetivas que empujan a los varones a incorporarse al universo de clientes? ¿Por qué millones de varones eligen comprar (¿alquilar?) loscuerpos de mujeres, llamar sexo a esa operación y, aparentemente, disfrutar con ello? Más aún: ¿por qué se ha extendido tanto el consumo sexual pago en épocas como la que nos ha tocado vivir, cuando la liberación femenina alienta una sexualidad a la carta “gratuita”?

Para comenzar, arriesgo un camino: el aumento del mercado de la prostitución, el tráfico internacional y la trata no estándesvinculados de la globalización, por un lado y, por el otro, del movimiento mundial de mujeres y del feminismo contemporáneo, que interpelan al poder y ponen en cuestión, como nunca antes había sucedido, el dominio de los varones en la esfera pública. El tímido pero alentador debilitamiento del patriarcado, si no mantiene una relación causal, al menos coincide con el auge de la trata. Quiero decir: el...
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