Qué hora es?

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 18 (4385 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 2 de noviembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
¿Qué hora es?
Elena Garro

—¿Qué hora es, señor Brunier?
Los ojos castaños de Lucía recobraron en ese instante el asombro perdido de la infancia.
El señor Brunier esperaba la pregunta. Miró su reloj pulsera y dijo marcando las sílabas para que Lucía entendiera bien la respuesta:
—Las nueve y cuarenta y cuatro.
—Faltaban todavía tres minutos... ¡qué día tan largo! Ha durado toda lavida. ¿Dios me regalará estos tres minutos?
Brunier la miró unos segundos: recostada, con los ojos muy abiertos y mirando hacia ese largo día que había sido su vida.
—Dios te regalará muchos años —dijo el señor Brunier, inclinándose sobre ella y mirándole los ojos castaños: hojas marchitas que un viento frío barría en aquel momento lejos, muy lejos de ese cuarto estrecho.
—Alguien está entrandoen este cuarto... el amor es para este mundo y para el otro. ¿Qué hora es, señor Brunier?
Brunier volvió a inclinarse para ver aquellos ojos color té, que empezaban a irse, girando por los aires como hojas.
—Las nueve cuarenta y siete, señora Lucía —dijo con tono respetuoso mirando a los ojos, que ahora parecían estar tirados en cualquier acera.
—Las nueve y cuarenta y siete —repitiósupersticioso y deseando que ella lo oyera. Pero ella estaba quieta, liberada de la hora, tendida en la cama de un cuarto barato de un hotel de lujo.
Brunier le tomó una mano, tratando de hallarle un pulso que él sabía inexistente. Con mano firme le bajó los párpados. El cuarto se llenó de un silencio grave, que iba del techo al suelo y de muro a muro. Sobre una maleta marchita estaba la chalina degasa color durazno. La cogió y la extendió sobre el cadáver. Apenas hacía bulto en la cama. El pelo sepia formaba una mancha desordenada debajo de la gasa.
Brunier se dejó caer en un sillón y se quedó mirando los cristales brillantes de las ventanas. Afuera los automóviles de colores claros se llenaban y se vaciaban de jóvenes ruidosos. ¿Cuántos años hacía que, metido en aquel uniforme verde ydorado, cuidaba la puerta del hotel? Veintitrés años. Así se le había ido toda la vida. Le pareció que sólo había abierto la puerta a malhechores. La banda era interminable y los “Buenos días”, “Buenas tardes” y “Buenas noches”, también interminables. Sólo la señora Mitre le había dicho al entrar “¿Qué hora son?” La recordó perfectamente: venía seguida de dos mozos que le llevaban las maletas. No erademasiado joven, tal vez ya llegaba a los treinta años. Sin embargo, al pasar junto a él le sonrió con una sonrisa descarada. “Las señoras no sonreían así, sólo los muchachos”, se dijo Brunier. Y para colmo, aquella señora le guiñó el ojo. Se sintió desconcertado. La viajera llevaba al cuello una amplia chalina de gasa color durazno cuyas puntas flotaban a sus espaldas como alas. Uno de losextremos de la chalina se quedó prisionera en una de las puertas y la sonriente extranjera dio un paso hacia atrás al sentirse estrangulada por la gasa. Brunier se precipitó a liberar la prenda y luego se inclino respetuosamente ante la viajera.
—¡Gracias, gracias! —repitió la señora con un fuerte acento extranjero.
Brunier hizo una nueva reverencia dispuesto a retirarse. La extranjera lo detuvosonriente.
—¿Cómo se llama?
—Brunier —contestó avergonzado por la falta de discreción de la señora.
—¿Qué hora es, señor Brunier?
Brunier vio su reloj pulsera.
—Las seis y diez, señora.
—El avión de Londres llega a las nueve y cuarenta y siente, ¿verdad?
—Creo que sí... —contestó el portero.
—Faltan tres horas y treinta y siete minutos —dijo la desconocida con voz trágica.
Laextranjera cruzó el vestíbulo del hotel a grandes pasos. Su abrigo corto dejaba ver dos piernas delgadas y largas, que caminaban, no como si estuvieran acostumbradas a cruzar salones, sino a correr de prisa por las llanuras. Se inscribió en el hotel como Lucía Mitre, recibió su llave y anunció con desenvoltura:
—Reserven el cuarto 410 para el señor Gabriel Cortina que llega hoy en el avión de...
tracking img