Que todos mis dias sean domingo

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Que todos mis días sean domingo

Jueves 16 de agosto de 2007

Mi padre es una foto en blanco y negro. Dejó en el jardín de mi infancia un monumento a la ausencia. Mi madre era la viva imagen delabandono: lágrimas en la oscuridad, desesperación por tener cuatro bocas que alimentar. Y nosotros, mis hermanos y yo, parecíamos animalitos extraviados. Dormíamos acurrucados para sentir menos frío oacaso para protegernos de la calamidad. Para nuestra fortuna tuvimos mucha madre. Dios o el destino nos alejaron de lo que tal vez nos hubiera llevado al precipicio. Y encima de todo nos bendijo conuna mujer infatigable que nos enseñó a enfrentar la vida de la mejor manera posible. Alicia nos dio educación, también escuela y además nos extendió una beca para doctorarnos en bondades. Por elcontrario, mi padre nos expulsó de sus afectos. Lo García no lo heredé de él, sino de mejores personas. De mis tíos Félix y Edmundo, de mi tía Gloria, de algunos de mis primos y del ángel de la guarda queme mandó mi abuela Juana: mi tío Julián. A lo largo de mi infancia hubo muchas personas que se confabularon para hacer mi vida menos miserable, pero quien se lleva las palmas es aquel hombre que mecargaba y me “engañaba” con justificaciones del tipo “su papá le manda este juguete”. Yo le creía porque a los siete años uno no duda de los mayores. Y así era cada cumpleaños, cada Día de Reyes. Juliántenía su propia familia, sus hijos adorados, vete tú a saber qué problemas cotidianos, pero siempre se daba tiempo para visitarnos. Ni eso podía hacer mi padre. Más allá de los regalos, que aúnconservo en mi álbum de recuerdos, lo que más me gustaba eran los abrazos del tío Julián, aunque yo no entendía por qué me miraba y se le humedecían los ojos. Tal vez, como yo, temía que los ratones mecomieran los pies o que los dioses se olvidaran de mí para siempre.

En mi pequeño mundo me evadía de distintas formas, ya fuera pateando una pelota, “piloteando” desde aquel columpio bajo el árbol,...
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