Racismo

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Los árboles de la muerte
Crónica de un inmigrante sin papeles1

Mario Eduardo Perrone

Este relato fue publicado por primera vez por el Colectivo Cambalache, de Oviedo, Asturias, en noviembre de 2003. Hubo una segunda edición al año siguiente, y en 2005 Las Madres de Plaza de Mayo lo publicaron en Argentina bajo el título: “Los árboles de la muerte: crónica de un argentino sin papeles enEspaña”. Para todas ellas utilicé el pseudónimo de Marco Valle.

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Título original: Los árboles de la muerte Crónica de un inmigrante sin papeles 1ra. Edición: Cambalache, Oviedo, Asturias, noviembre 2003 2da. Edición, Cambalache, Oviedo, Asturias, junio 2004 3ra. Edición, Madres de Plaza de Mayo, agosto 2005 4ra. Edición, corregida y aumentada, abril 2009 ©Mario Eduardo Perrone Impreso enEspaña - Printed in Spain

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Introducción A fines de 2002, junto con otros inmigrantes, viví una experiencia de trabajo precario en una zona campesina de Asturias, Cangas de Narcea. El relato que hice de aquello y su difusión, debida fundamentalmente al Colectivo Cambalache y su empeño en utilizarlo como arma de confrontación contra las políticas represivas del Estado español, levantaroncierta polvareda, por lo menos en esta región de España. Sirvió para llamar la atención ante la situación de muchos inmigrantes, sin papeles ni derechos y sistemáticamente perseguidos por el gobierno y su ley de extranjería, que día tras día vuelven cada vez más estrangulante. Hoy, bastante después de la regularización de 2004 (último “pecado” del gobierno socialista, del que cada día da se esfuerzaen dar pruebas de arrepentimiento) y en plena crisis económica global, la situación de los inmigrantes en general, y de los sin papeles en particular, es todavía más dura si cabe. Muchos de ellos han quedado atrapados en el gozne de la puerta, por decirlo así. Por un lado la falta de trabajo, que golpea a todos los trabajadores, pero muy directamente a ellos, que son el eslabón débil de la cadenalaboral, y por otra, la presión de los medios de comunicación y el gobierno que no pierden ocasión de señalarles amable pero perentoriamente la puerta de salida. Persecuciones, razzias policiales, expulsiones, denegación de renovación de permisos de residencia y trabajo, etc., están a la orden del día. Europa –y España en particular–, levanta un muro de leyes e “incentivos” proclives a echarnos.Es más que evidente que desde el 2004 para acá el gobierno “socialista” español ha endurecido y derechizado su política de inmigración y se muestra presto a alinearse a pie juntillas con sus homólogos de la Unión Europea, hasta adquirir tintes de verdadera persecución racista, xenófoba y clasista. Por supuesto que en el foco de mira están los negros africanos, los magrebí es y los sudamericanos.Pero los inmigrantes somos duros de roer. Así como antes nos negamos a dejarnos morir de hambre en nuestros países, saqueados por el neoliberalismo capitalista, hoy no nos dejamos intimidar por la

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persecución velada o abierta de los gobiernos de la Unión Europea. Simplemente nos empeñamos en vivir, progresar, mejorar y desarrollar nuestras capacidades como seres humanos libres y habitantesdel mundo que somos. Aunque queremos la tierra en que hemos nacido y crecido, muchos de nosotros no nos sentimos atados a ninguna patria ni nacionalidad en particular, y sostenemos el derecho de vivir donde nos plazca. Los capitalistas y sus gobiernos siempre han estado interesados en regular los flujos de las personas (simple mano de obra) y levantan sistemáticamente murallas para defenderse delas migraciones de los pobres y favorecer, si les conviene, la de los capitales. Pero –lástima para ellos–, hay unos cuantos que no estamos de acuerdo con ellos. A través de esta publicación quiero poner en conocimiento de mucha gente la síntesis que he hecho de esa experiencia personal y grupal y sus corolarios en la prensa y, puesto que ya no tengo motivos para protegerme de nada ni nadie en...
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