Reflexion justicia comunitaria

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¡ POBRE MARCIAL, POBRE JUSTICIA!


- 05/07/2009 ( Xavier Albó y Enrique Jordá ):

Los dos firmantes fuimos muy cercanos de don Marcial e incluso caminamos juntos en la célebre marcha de 1990 que él tan proféticamente lideró. Después llegó a ser incluso candidato vicepresidencial en un binomio que, sin embargo no tuvo mucho éxito ni siquiera en su propia tierra. Con los años él se ha idodescolocando sea desde cargos públicos importantes o por su posición política. Ha promovido divisiones internas dentro de las organizaciones indígenas tanto en el TIPNIS, de donde proviene, como en otros niveles. Pero lo más grave es que ha entrado en turbios negociados por cientos de miles de dólares (1990, 1997, 2004) sobre todo por madera, aparte de otras apropiaciones indebidas y destrucción debienes. Este es el factor delictivo, sobre el que la justicia ordinaria no ha mostrado ninguna eficiencia. Por todo ello en el anterior encuentro de corregidores éstos lo expulsaron del TIPNIS, con un documento firmado y amenaza de castigarlo si no lo acataba.

El pasado 7 al 9 de mayo se estaba realizando el XVIII Encuentro de Corregidores del TIPNIS en su Centro de Gestión, en la junta de losríos Isiboro y Sécure, con participación de sus dos subcentrales más representantes de la CPEMB y varias instituciones de apoyo a las que se invitó. Estaban recibiendo informes de diversos proyectos locales cuando en la tarde del viernes 8 Marcial se presentó sorpresivamente en el encuentro, provocando así una reacción general de repudio. Unos y otros empezaron a expresar su rechazo porque no lehabían invitado a él sino al Prefecto: “¿Por qué se atreve a venir si sabe que lo hemos expulsado?” Antes había sido un dirigente ejemplar pero ya no era así. Le recriminaron por haberse apoderado de sedes y haber participado en la quema de la CPESC en Santa Cruz, por haber montado organizaciones paralelas, por la desaparición de medio millón de dólares en su gestión... Le recordaron que, siendo élautoridad, en varios casos semejantes dio su consentimiento para que otros culpables fueran azotados y él a su vez se ofrecía a ser castigado si se portaba mal... Al final, concluyeron: “Castiguémosle para que se componga. Que cada corregidor le dé su merecido hasta que pida perdón.”

Marcial pidió la palabra pero la sala gritó que no se la den, “ya conocemos sus mañas”... Lo agarraron entredos y lo sostuvieron mientras los corregidores empezaron a aplicarle los azotes con cuero crudo de res y a la vez exponían sus razones y le aconsejaban que pidiera perdón. Uno se excedió en la cantidad y enseguida alguien protestó: “¡que no pasen de tres!” En un momento algunas instituciones visitantes intervinieron: “¡Por favor, por favor!” No les dejaron entrar pero de hecho se interrumpió lasanción. Un testigo dijo que en total le dieron 36 azotes. ¡Pobre Marcial! Pasada una hora le acompañaron al puerto y lo embarcaron, ya de noche.

Las fotos de su espalda con surcos rojos abiertos por los cuerazos hablan por sí mismas y no son ninguna propaganda sobre esta forma de administrar justicia sean cuales fueren las intenciones. Reflejan una “rabia” que no suele estar en sancionesrealizadas según las normas del cabildo, donde el así sancionado se siente incluso agradecido, liberado y recuperado.

Reconozcamos la resistencia de Don Marcial. Cuando quiso hablar no le dejaron, cuando le guasqueaban para que hablara, calló. Pero él debería también reconocer que algunos de sus delitos y ofensas (al margen de ese castigo y de su opción política) sí exigirían que pidiera perdón a esassus comunidades “para que se componga”. ¡Pobre Marcial si tampoco busca reconciliarse con su gente y consigo mismo!
¿Es un caso de la justicia comunitaria ya constitucional, como dicen los comunicados posteriores de las autoridades del TIPNIS? Sólo a medias.
En parte sí. Fue en asamblea muy participada, sancionaron por cargo y turno. Recuerda la obra de Lope de Vega sobre la ejecución del...
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