Religion

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  • Publicado : 25 de agosto de 2012
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Aférrese a las promesas de Dios
Por Kenneth Copeland
Al tomar esas preciosas y grandísimas promesas, podemos ser partícipes de la naturaleza divina de Dios. (+Comparte en FBK)
Hoy en día, Dios anhela que Su pueblo conozca la profundidad del amor. El deseo de Su corazón es que sepamos cuán importantes somos para Él.
Él hizo todo lo posible para recuperar la relación que Él tenía con lahumanidad. A causa de Su gran amor, y del sacrificio que Jesús realizó por nosotros; Él proveyó para cada una de nuestras necesidades.
Al ser conscientes de esta verdad, podemos también comprender la importancia de extender Su amor hacia nuestros hermanos, así como hacia todo el mundo. Extendámonos, y unifiquémonos en Su amor y en fe. Seamos testigos en el ámbito natural de lo que Dios nos ha provistoen el Espíritu.
Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, queexcede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
—Efesios 3:16-19
Esta oración es la voluntad de Dios para el Cuerpo de Cristo. Nos indica que podemos comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo. ¿Cómo? Existe sólo una forma: por medio del poder de Su Espíritu. El amor de Dios sobrepasa el entendimiento (va más allá de lo quepodemos comprender con nuestros sentidos físicos). Lo cual puede sobrepasar nuestro propio entendimiento, pero no es imposible que podamos saberlo. En 1 Corintios 2:9,10, se nos explica que el Espíritu nos revela lo profundo de las cosas de Dios.
La promesa de Dios para el creyente
Un ejemplo de la promesa de Dios para el creyente la encontramos en Filipenses 4:19: «Mi Dios, pues, suplirá todo loque os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Dios es el creador de todo, y Él es más que suficiente para suplir nuestras necesidades como seres humanos. Todas las necesidades de esta vida ya han sido suplidas en el reino espiritual. Jesús pagó el precio y abrió la puerta entre el cielo y la Tierra. En la Biblia se enseña que toda la sabiduría y el conocimiento están escondidosen Cristo Jesús. También se manifiesta que estamos en Cristo Jesús; y que hemos sido llenos con la mente de Cristo. Por tanto, como creyentes, tenemos el derecho de disfrutar la sabiduría y el conocimiento que habita en Él.
Lo natural y lo sobrenatural
En Salmos 42:7 leemos: «Un abismo llama a otro…». Lo veo como dos mundos diferentes —el natural; es decir, el mundo físico y el sobrenaturalo mundo espiritual—. En el primer “abismo”, el mundo natural, no puede surgir una necesidad que no haya sido suplida por el segundo “abismo”, el mundo espiritual. La Creación no es más profunda o más desarrollada en necesidades que el Creador en respuestas. Este mundo físico nunca será más grande que Dios. Él lo creó, y Él siempre será el Supremo, el Todo suficiente. Él es Dios y siempre lo será.Cuando creó el mundo, Él planeó suplirlo conforme a Sus riquezas para siempre. No obstante, Satanás se involucró en el huerto de Edén e interrumpió la relación entre Dios y el ser humano. Por esa razón, Jesús vino y pagó el precio por los pecados de la humanidad, a fin de reincorporar lo natural a lo espiritual. Satanás cortó la línea por medio de la cual Dios le suplía a la humanidad; sinembargo, Jesús vino y reconstruyó ese puente.
Preciosas y grandísimas promesas
«Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina…»...
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