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Homenaje de adoración y vasallaje a Cristo Rey
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¡Qué reparación providencial, sublime, es la nueva fiesta de la Realeza divina de Jesús!
Hace veinte siglos que un gobernante cobarde, con miedo en el alma, con la burla en el gesto y con la ironía en los labios, dice “Ecce Rex vester!”, presentando a la befa y a la cólera del pueblo a Cristo-Rey.
Veinte siglos mástarde, el Supremo Pontífice del Nuevo Israel, hablando al mundo católico, repetirá con entonación de victoria, de adoración y de amor: “¡He aquí a vuestro Rey!”.
“Y nosotros, Jesús, tus vasallos y tus hijos, sobrecogidos de emoción y de dicha, unidos a doscientos millones y más de creyentes, respondemos con un grito del alma:
¡Salve, Tú eres el Rey de la gloria!, ¡oh Cristo-Jesús!
(Dos vecestodos, en voz alta)
¡Salve, Tú eres nuestro único libertador!, ¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, Tú eres el ungido del Padre!, ¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, Tú recibiste en herencia la tierra!, ¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, tu trono son los cielos!, ¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, tu corona son las almas!, ¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, tu cetro es la misericordia!, ¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, tu púrpura es tu sangre!,¡oh Cristo-Jesús!
¡Salve, Tú reinarás por siglos infinitos!, ¡oh Cristo-Rey!
¡Sí, por Ti, oh Cristo-Rey, reinan los reyes y los gobernantes administran justicia!
¡Por Ti, oh Cristo Rey, la autoridad legítima tiene fuerza de mando y dicta las leyes!
¡Por Ti, oh Cristo-Rey, y sólo por Ti es noble y es santo el obedecer en obsequio a Ti, Rey de amor!
Te aclamamos con el Pontífice de Roma, ¡oh Reyde Reyes!, te bendecimos, te adoramos, te amamos, rogándote, Jesús, que desde esta nueva Festividad nos hagas sentir en las almas, en las familias, en la Sociedad y en nuestra Patria que Tú eres el Monarca absoluto, que Tú eres el Señor “ante quien doblan la rodilla los cielos, la tierra y los infiernos…”.
(Todos en voz alta, cinco veces)
¡Cristo venza, Cristo reine, Cristo impere por su amor!Esta fiesta es indispensable, así como son oportunísimas y hermosas nuestras aclamaciones, porque la sociedad actual con encarnizamiento, y con habilidad diplomática y legal, digna de mejor causa, se esforzaba como nunca en destronar a Cristo-Rey… Por un lado las huestes compactas de conjurados, aquellos enemigos que darían gustosos la vida por arrebatarle el cetro y la corona si pudieran, y porotro la turbamulta de católicos tímidos, de los amigos en los que predomina la prudencia humana, las consideraciones de etiqueta social, la transigencia imposible sobre los derechos de un Dios, amenazaban seriamente agraviar el cataclismo social que nos azota en castigo del pecado moderno de lesa Majestad divina…
El fenómeno físico, pavoroso, ocurrido el Viernes Santo al morir el Señor, parece,en efecto, renovarse en el sentido moral en muchas de las grandes naciones que, para civilizarse y engrandecerse laicamente y a lo pagano, decretaron destronar y desterrar a este Rey Divino… Ved el nublado de densísimas tinieblas, esto es, de errores y mentiras fatídicas que las envuelve ya como con un sudario… Ved cómo tiembla la tierra, digo, cómo se estremecen los pueblos soliviantados y lasmultitudes desenfrenadas, roto el yugo suave del Amo Divino… Ved las catástrofes sociales, las iras y los odios en actividad como un volcán… Ved el sol de sus ideales terrenos, el sol de sus ambiciones mezquinas, el sol de sus dichas sensibles, de su paz falsificada y mentirosa; ved el sol de sus grandezas materiales cubrirse con un velo de sangre fratricida, primer fruto de la apostasía nacional…“Toda paz verdadera, toda dicha pura, toda grandeza real se ha eclipsado, Señor, ahí donde te coronaron de espinas a Ti, Rey de justicia, Rey de paz y Rey de amor… Con razón, pues, tu Vicario de Roma, al decretar la celebración de esta fiesta, ha querido, dice él mismo, asentar un golpe mortal a la herejía tan corriente de los que, por malicia o culpable debilidad, querían relegarte, Señor Jesús,...
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