Requiem

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  • Publicado : 14 de febrero de 2012
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Prólogo
Todas las cosas ser criadas a manera de contienda o batalla, dice aquel gran sabio Heráclito en este modo: «Omnia secundum litem fiunt», sentencia a mi ver digna de perpetua y recordable memoria. Y como sea cierto que toda palabra del hombre esciente esté preñada, de ésta se puede decir que de muy hinchada y llena quiere reventar, echando de sí tan crecidos ramos y hojas que del menorpimpollo se sacaría harto fruto entre personas discretas. Pero como mi pobre saber no baste a más de roer sus secas cortezas de los dichos de aquellos que por claror de sus ingenios merecieron ser aprobados, con lo poco que de allí alcanzare satisfaré al propósito de este breve prólogo. Hallé esta sentencia corroborada por aquel gran orador y poeta laureado, Francisco Petrarca, diciendo: «Sine liteatque offensione nihil genuit natura parens», «Sin lid y ofensión ninguna cosa engendró la natura, madre de todo». Dice más adelante: «Sic est enim, et sic propemodum universa testantur: rapido stellae obviant firmamento; contraria invicem elementa confligunt; terrae tremunt; maría fluctuant; aer quatitur; crepant flammae; bellum immortale venti gerunt; tempora temporibus concertant; secum singulanobiscum omnia». Que quiere decir: «En verdad así es, y así todas las cosas de esto dan testimonio: las estrellas se encuentran en el arrebatado firmamento del cielo; los adversos elementos unos con otros rompen pelea; tremen las tierras; ondean los mares; el aire se sacude; suenan las llamas; los vientos entre sí traen perpetua guerra; los tiempos con tiempos contienden y litigan entre sí, uno auno y todos contra nosotros». El verano vemos que nos aqueja con calor demasiado, el invierno con frío y aspereza. Así que esto nos parece revolución temporal, esto con que nos sostenemos, esto con que nos criamos y vivimos, si comienza a ensoberbecerse más de lo acostumbrado, no es sino guerra. Y cuánto se ha de temer, manifiéstase por los grandes terremotos y torbellinos, por los naufragios eincendios, así celestiales como terrenales; por la fuerza de los aguaduchos, por aquel bramar de truenos, por aquel temeroso ímpetu de rayos, aquellos cursos y recursos de las nubes, de cuyos abiertos movimientos, para saber la secreta causa de que proceden, no es menor la disensión de los filósofos en las escuelas que de las ondas en la mar. Pues entre los animales ningún género carece de guerra:peces, fieras, aves, serpientes; de lo cual todo, una especie a otra persigue. El león al lobo, el lobo la cabra, el perro la liebre y, si no pareciese conseja de tras el fuego, yo llegaría más al cabo esta cuenta. El elefante, animal tan poderoso y fuerte, se espanta y huye de la vista de un sustuelo ratón, y aun de sólo oírle, toma gran temor. Entre las serpientes, el baja risco crió la naturatan ponzoñoso y conquistador de todas las otras, que con su silbo las asombra y con su venida las ahuyenta y disparce, con su vista las mata. La víbora, Reptilia o serpiente enconada, al tiempo del concebir, por boca de la hembra metida la cabeza del macho y ella con el gran dulzor apriétale tanto que le mata y, quedando preñada, el primer hijo rompe las ijares de la madre, por do todos salen yella muerta queda y él cuasi como vengador de la paterna muerte. ¿Qué mayor lid, qué mayor conquista ni guerra que engendrar en su cuerpo quien coma sus entrañas? Pues no menos disensiones naturales creemos haber en los pescados, pues es cosa cierta gozar la mar de tantas formas de peces cuantas la tierra y el aire cría de aves y animalias, y muchas más. Aristóteles y Plinio cuentan maravillas de unpequeño pez llamado echeneis, cuánto sea apta su propiedad para diversos géneros de lides. Especialmente tiene una, que, si llega a una nao o carraca, la detiene, que no se puede menear, aunque vaya muy recio por las aguas; de lo cual hace Lucano mención, diciendo: «Non puppim retinens, Euro tendente rudentes, in mediis echeneis aquis», «No falta allí el pez dicho echeneis, que detiene las...
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