Resumen de el hombre mas rico de babilonia primeros 3 capitulos

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  • Publicado : 11 de marzo de 2011
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El Hombre más Rico de Babilonia
Bansir, el fabricante de carros en la ciudad de Babilonia se sentía muy desanimado, teniendo en frente un carro sin acabar, su mujer lo miraba advirtiéndole que si no acababa ese carro no habría que comer. Bansir estaba demasiado absorto en su propio problema para oír o prestar atención al ajetreo confuso de la rica ciudad. Fue el sonido familiar de una lira loque le sacó de su ensoñación. Se dio la vuelta y vio el rostro expresivo y sonriente de su mejor amigo, Kobi el músico. Kobi fue a pedirle dinero a Bansir pero este le dijo que no tenía, -¿Qué? -exclamó Kobi sorprendido- ¿No tienes ni un shekel en tu bolsa y permaneces sentado en el muro como una estatua? ¿Por qué no acabas ese carro? ¿Cómo sacias tu hambre? No te reconozco, amigo mío. ¿Dónde estátu energía desbordante? ¿Te aflige alguna cosa? ¿Te han causado los dioses algún problema? -Debe de ser un suplicio que me han enviado los dioses -comentó Bansir-. Comenzó con un sueño, un sueño que no tenía sentido, en el que yo creía que era un hombre afortunado. De mi cintura colgaba una bolsa repleta de pesadas monedas. Tenía shekeles que tiraba despreocupadamente a los mendigos, monedas deoro con las que compraba útiles para mi mujer y todo lo que deseaba para mí; incluso tenía monedas de oro que me permitían mirar confiadamente el futuro y gastar con libertad. Me invadía un maravilloso sentimiento de satisfacción. Si me hubieras visto no habrías conocido en mí al esforzado trabajador, ni en mi esposa a la mujer arrugada, habrías encontrado en su lugar una mujer con el rostropletórico de felicidad que sonreía como al comienzo de nuestro matrimonio. No querían seguir viviendo como esclavos año tras año. Trabajar, trabajar, trabajar... ¡Y no llegar a nada! ¿No deberíamos intentar averiguar cómo los otros consiguieron su oro y hacer como ellos? Preguntó Kobi. Tal vez haya un secreto que podemos aprender simplemente si encontramos a los que lo conocen. En la antigua Babiloniavivía un hombre muy rico que se llamaba Arkad. Su inmensa fortuna lo hacía admirado en todo el mundo. También era conocido por su prodigalidad. Daba generosamente a los pobres. Era espléndido con su familia. Gastaba mucho en sí mismo. Pero su fortuna se acrecentaba cada año más de lo que podía gastar.
Un día, unos amigos de la infancia lo fueron a ver y le dijeron:
-Tú, Arkad, eres más afortunadoque nosotros. Te has convertido en el hombre más rico de Babilonia mientras que nosotros todavía luchamos por subsistir. Tú puedes llevar las más bellas ropas y regalarte con los más raros manjares, mientras que nosotros nos hemos de conformar con vestir a nuestras familias de manera apenas decente y alimentarlas tan bien como podemos.
Encontré un puesto de escriba en la sala de archivos, en laque durante largas horas todos los días, trabajaba sobre las tablillas de barro, semana tras semana, mes tras mes; sin embargo, nada me quedaba de lo que ganaba. La comida, el vestido, lo que correspondía a los dioses y otras cosas de las que ya no me acuerdo, absorbían todos mis beneficios. Pero todavía estaba decidido.
Y un día, Algamish el prestamista vino a la casa del señor de la ciudad yencargó una copia de la novena ley; me dijo: “La tengo que tener en mi poder dentro de dos días; si el trabajo está hecho a tiempo te daré dos monedas de cobre” Así que trabajé duro, pero la ley era larga y cuando Algamish volvió, no había terminado el trabajo.

Estaba enfadado, si hubiera sido su esclavo me habría pegado. Pero como sabía que mi amo no lo habría permitido, yo no tuve miedo y lepregunté: “Algamish, sois un hombre rico. Decidme cómo puedo hacerme rico y trabajaré toda la noche escribiendo en las tablillas para que cuando el sol se levante la ley esté ya grabada”.
Él me sonrió y respondió: “eres un joven astuto, acepto el trato”.
“Encontré el camino de la riqueza cuando decidí que una parte de todo lo que ganaba me tenía que pertenecer. Lo mismo será verdad para ti.” “En...
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