Resumen de la segunda vida de bree tanner

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  • Publicado : 1 de junio de 2011
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El titular del periódico me fulminaba desde una pequeña máquina expendedora metálica: SEATTLE EN ESTADO DE SITIO - VUELVE A ASCENDER EL NÚMERO DE VÍCTIMAS MORTALES.
Genial. Riley se iba a poner hecho una furia.
Estaba realmente sedienta y no me importaba mucho que fuésemos a la derecha, a la izquierda lo único que quería era encontrar a algún desafortunado « que pasara por el peor lugar, enel peor momento».
Por desgracia, Riley me había hecho salir esa noche con los dos vampiros más inútiles sobre la faz de la tierra; Kevin y a un chico rubio formaban parte del grupo de Raoul; por tanto, eran estúpidos. Y peligrosos.
Se hallaban inmersos en una discusión acerca de qué superhéroe seria el mejor cazador.
un leve indicio de movimiento captó mi atención. Era el otro integrante delgrupo de caza: Diego la «mano derecha» de Riley. Kevin cayó de un salto en mitad de la calle justo cuando los faros de un coche giraban para iluminar el pavimento agrietado con un destello azul blanquecino. Dio un salto hacia delante para toparse con el coche antes de que éste pudiese frenar, lo agarró por el parachoques lo giró por encima de su cabeza, lo azoto en el pavimento y quedo metalretorcido y cristales hechos añicos. En el interior, una mujer comenzó a gritar. No podía ver a Kevin alimentarse, estaba demasiado sedienta para eso y bajo ningún concepto deseaba iniciar una pelea con él. el chico rubio no tenía los mismos problemas. Se soltó de los ladrillos de lo alto y aterrizó con suavidad. Solo se oyó el sonido viscoso de un desgarrón al tiempo que cesaban los gritos de lamujer. Lo más probable es que la hubieran partido por la mitad. Jwhuduyqw qwiqwuyqwj wejiwuy12ui 12wjwywu 123j-Me largo de aquí -oí mascullar a Diego. atravesó veloz un callejón lateral repleto de basura, prosiguió muro arriba y me apresuré a seguirle. Una vez en la azotea, Diego se elevó en el aire y se desplazó en ligeros saltos por los tejados cerca. Era más joven que él, y por tanto másfuerte; Diego no se detuvo en kilómetros; -Eh -levanté la voz-. ¿Vamos a tardar mucho en ir de caza? Me quema la garganta. Diego aterrizó y se giró. -Sí- me dijo-. Sólo quería alejarme un poco de esos pirados. Desde abajo, en la calle, llegaban los sonidos nocturnos de los barrios más bajos de Seattle. -Eres Bree, ¿verdad? -me preguntó Diego-. Una novata. -Sí, soy Bree. Pero no he venido con el últimogrupo. Tengo casi tres meses-. Entonces Diego susurró un silbido. -Allá vamos. Sólo se requiere un poco de cerebro y de paciencia -dijo y señaló hacia abajo, al otro lado de la calle. escondido a la vuelta de la esquina de un callejón, un hombre insultaba y abofeteaba a una mujer mientras que otra observaba en silencio. Por su vestimenta supuse que se trataba de un chulo y dos de sus empleadas.Diego tomó aire por la nariz una larga inhalación, grande y vi cambiar su cuerpo. Toda aquella misteriosa simpatía había desaparecido y ahora era un cazador. lo entendía.
Desconecté el cerebro. Era el momento de cazar. Respiré profundamente y atraje el aroma de la sangre del interior de los humanos de allá abajo. No eran los únicos que había en la zona, pero sí los que se encontraban más próximos.Ahora era ya demasiado tarde para escoger nada.
Diego se dejó caer desde el borde sin ser visto. Un gruñido soterrado se escapó de entre mis dientes. Mía. La sangre era mía. El ardor se avivaba en mi garganta y no era capaz de pensar en otra cosa.
Me lancé desde el tejado para llegar al otro lado de la calle, de manera que aterricé junto a la rubia que lloriqueaba. lancé un gruñido de aviso altiempo que agarraba a la sorprendida chica por el pelo. Me la llevé a tirones hacia la pared del callejón para apoyar allí mi espalda. A la defensiva, por si acaso.
Abrió la boca para gritar, pero mis dientes le destrozaron la tráquea antes de que pudiese emitir sonido alguno. Tan sólo el gorgoteo del aire y la sangre en sus pulmones y los leves gemidos que no fui capaz de controlar.
La...
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