Resumen libro, la triste historia de candida herendida

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2.7. “LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CÁNDIDA ERÉNDIRA Y DE SU ABUELA DESALMADA” (pp. 95 a 163)

2.7.1. Resumen:

Cuento escrito en 1972.

Narra este cuento cómo empezó la desgracia de Eréndira, quien vivía con su abuela en una gran mansión, “extraviada en la soledad
del desierto”, llena de estancias y salones amueblados con viejo esplendor y entre cuyos muros la vieja era servidapor su nieta.

Después de gastar dos horas en arreglarla y vestirla con un vestido de flores ecuatoriales la llevó a un corredor y la sentó en una
poltrona donde la dejó escuchando “discos fugaces del gramófono de bocina”... “mientras la abuela navegaba por las ciénagas del
pasado, Eréndira se ocupó de barrer la casa que era oscura y abigarrada, con muebles frenéticos y estatuas de cesaresinventados,
y arañas de lágrimas y ángeles de alabastro y un piano con barniz de oro… la casa estaba lejos de todo, en el alma del desierto,
junto a una ranchería de calles miserables y ardientes donde los chivos se suicidaban de desolación cuando soplaba el viento de la
desgracia” (pp. 98-99).

“Aquel refugio incomprensible había sido construido por el marido de la abuela, uncontrabandista legendario que se llamaba
Amadís, con el que ella tuvo un hijo que también se llamaba Amadís, y que fue el padre de Eréndira... cuando los Amadises
murieron, el uno de fiebres melancólicas, y el otro acribillado en un pleito de rivales, la mujer enterró los cadáveres en el patio,
despachó a las catorce sirvientas descalzas y siguió apacentando sus sueños de grandeza en la penumbra de lacasa furtiva,
gracias al sacrificio de la nieta que había criado desde el nacimiento”... “sólo para dar cuerda y concertar los relojes, Eréndira
necesitaba seis horas” (p. 99).

Después de contar las labores ingentes de su trabajo diario, cuando igual que la abuela, podía seguir caminando dormida,
y de servir la mesa en la que la abuela se sentaba con servicios para doce personas ycandelabros de plata encendidos, salió
para hacer los últimos y numerosos encargos antes de acostarse, entre los cuales estaba dar de beber a las tumbas, fue por fin
a su habitación alumbrándose con uno de los candelabros de plata y “vencida por los oficios bárbaros de la jornada, Eréndira no
tuvo ánimos para desvestirse, sino que puso el candelabro en la mesa de noche y se tumbó en la cama. Pocodespués, el viento de
su desgracia se metió en el dormitorio como una manada de perros y volcó el candelabro contra las cortinas” (p. 102).

“Al amanecer, cuando por fin se acabó el viento, empezaron a caer unas gotas de lluvia gruesas y separadas que apagaron
las últimas brasas v endurecieron las cenizas humeantes de la mansión”... “cuando la abuela se convenció de que quedaban muy
pocascosas intactas, miró a la nieta con lástima sincera —Mi pobre niña —suspiró—, no te alcanzará la vida para pagarme este
percance” (p. 103).

Y empezó a pagárselo ese mismo día cuando la vieja dedicó su nieta a la prostitución llevándola de pueblo en pueblo.
(A partir de aquí, el relato se hace progresivamente soez e inmoral). “Llevaban entre otras cosas salvadas, un baúl con dos
crucespintadas a brocha gorda con los huesos de los Amadises” (p. 106).

“A los seis meses del incendio le dijo la abuela a Eréndira: si las cosas siguen así me habrás pagado la deuda dentro de ocho
años, siete meses y once días”. Uno de esos días llegaron, de paso, un corpulento granjero holandés y su hijo Ulises
—“un adolescente dorado, de ojos marinos y solitarios” —.

Esa noche, elmuchacho, eludiendo a su padre, se llegó hasta donde Eréndira y después de dialogar con la muchacha,
ella aceptó al joven... y a su dinero. Los diálogos continuaron y de esta manera le narró que era contrabandista de naranjas de oro...

A esta altura del relato aparecen unos misioneros del desierto, y se presenta un cruce de palabras entre un misionero español y
la abuela, ya que el misionero...
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