Resumen pais de la canela capitulos 1-3

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Era la descripción que nos hizo mi padre en su carta de la capital del imperio de los Incas. Yo tenía doce años cuando Amaney, mi nodriza india, me entregó aquella carta, y en ella el trazado de unaciudad de leyenda que mi imaginación enriqueció de detalles, recostada en las cumbres de la cordillera, tejida de piedras gigantes que la ceñían con triple muralla y que estaban forradas con láminasde oro. Era una honda ciudad vecina de las nubes en la concavidad de un valle entre montañas, y la habitaban millares de nativos del reino vestidos de colores: túnicas azules bajo mantas muy finas derosa y granate, bordadas con soles y flores; gruesos discos de lana roja, amplios como aureolas, sobre las cabezas, y sombreros que mi padre sólo acertaba a describir como bonetes morados que caíansobre un vistoso borde amarillo.
Lo más importante eran los reyes muertos: momias con aire de majestad que presidían las fortalezas, monarcas embalsamados encogidos en sus sillas de oro y de piedrasbrillantes, vestidos con finos tukapus de lana de vicuña, cubiertos con mantas bordadas, con turbantes de lana fina adornados de plumas, y encima la mascapaycha real, una borla de lana con incrustacionesde oro sobre los cráneos color de caoba. Cada muerto llevaba todavía en las manos resecas una honda con su piedra arrojadiza de oro puro. La idea que tenía el de las montañas era entonce modesta. Mivida había sido la llanura marina; los altos galeones que sobrevivían al cuerpo de serpiente de las tempestades y que atracaban extenuados en la bahía Ya que quieres saberlo todo desde el principio,debo empezar contándote que vivíamos en La Española donde estuvo siempre nuestra casa. En la isla de arenas muy blancas sólo sabía que mi madre había muerto en el parto. Yo era el fruto de esa muerte,o, para decirlo mejor, yo era la única vida que quedaba de ella, y Amaney era la nodriza a cuyas manos me confió mi padre al irse a la aventura. Tuvieron que pasar años antes de que la riqueza...
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