Resumenes

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LITERATURA NOVOHISPANA

Primero hay que tener en claro qué es la literatura novohispana. Es decir, la producción literaria de españoles y criollos generada en lo que hoy es México desde el siglo XVI hasta los primeros años del XIX.

En ese periodo bastante amplio, se pueden contar tres grandes corrientes literarias: la renacentista, la barroca y la neoclásica.

Esas tres corrientesrespondían a su propia poética, pero algunos críticos observan ciertas correspondencias regionales, que sería una oscilación entre la denuncia, el sentimiento humanitario y un tono crepuscular y melancólico.

El siglo XVII fue el más brillante por una figura cumbre de la literatura universal: Sor Juana Inés de la Cruz. Su gran poema El primero sueño es artísticamente insuperable. También se consideranovohispano a Juan Ruiz de Alarcón, dramaturgo, cuya obra más memorable es La verdad sospechosa.

Los precursores son los cronistas, incluso, podría decirse que inicia la literatura novohispana con las Cartas de Relación de Hernán Cortés.
Los cronistas más importantes son Bernal Díaz del Castillo, Fernando de Alva Ixtlixóchitl, Francisco López de Gómara, Fray Bernandino de Sahagún.
Del XVItambién conviene destacar a Rafael Landívar, con su Rusticatio Mexicana (poema en latín) y a otros poetas importantes como Fray Miguel de Guevara y Bernardo de Balbuena, autor de la Grandeza Mexicana.

Y de la época neoclásica, el más destacable autor es Joaquín Fernández de Lizardi, con su novela El Periquillo Sarniento. Este escritor vivió y contribuyó al acabamiento de la época colonial y alsurgimiento del México independiente.

No puede ignorarse, sin embargo, que la estrecha división genérica heredada de los tratadistas clásicos ha perdido vigencia ante el empuje libérrimo de las creaciones modernas, pero la mezcla y —en el más extremo de los casos— la omisión de las características ontológicas y retórico-literarias que determinan la naturaleza semiótica de un texto cualquiera, podríallevarnos a una lamentable confusión crítica: la de otorgarle una incuestionable condición artística a muchas de las manifestaciones discursivas de una determinada comunidad histórica, en la medida que pudiera reconocerse en ellas el uso más o menos competente de las técnicas concinatorias o el carácter sacro o sobrenatural de la materia tratada. Tal es el caso de la homilética y la narrativahagiográfica; ambos géneros fueron cultivados con exceso y, ocasionalmente, con eminencia en la España del Antiguo régimen, comprometida en la defensa universal de los férreos dogmas de su religión católica frente a las acechanzas del protestantismo europeo y la encubierta permanencia de las antiguas religiones americanas, herejes y condenables todas ellas.
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Retrato de Bernardo de Balbuena, enGrandeza mexicana. México: Sociedad de Bibliófilos Mexicanos, 1927 [ed. facsimilar de la ed. príncipe] |
Bien sabemos que los textos fundacionales de toda organización religiosa poseen las características de un mito construido de conformidad con los métodos del pensamiento analógico y de la expresión metafórica de sus “realidades” originarias, esto es, comparten con las obras propiamente literariasun mismo estatuto de “ficcionalidad” o realidad figurada; distingue, sin embargo, a estas últimas el hecho de que, en ellas, la ambigüedad implícita en el lenguaje traslaticio es un motor semántico que incita a la búsqueda de nuevos espacios de significación y disfrute estético; en tanto que la inicial ambigüedad de los discursos religiosos —sea cual fuere su especialidad— ha de plegarsefinalmente a una sola interpretación ortodoxa y autoritaria, que termina convirtiéndose en un inquebrantable código de conducta y pensamiento para sus fieles seguidores. En suma, si la literatura artística nace de la libre y personal recreación de la experiencia humana, los discursos homiléticos, hagiográficos o meramente devotos acaban —en cambio— suprimiendo esa libertad esencial de la obra...
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